- Lamentamos profundamente la pérdida de vidas humanas y los daños que han sufrido numerosas familias. Si bien entre Atacama y Los Lagos se registran daños importantes en caminos, puentes, redes eléctricas y conectividad rural, no hay afectaciones significativas en la producción agrícola. Existe abastecimiento suficiente y no debiera producirse un alza de precios de alimentos.
- Pese a la emergencia, las precipitaciones están permitiendo recuperar los embalses tras la sequía más prolongada de los últimos mil años y un déficit de nieve que, hace solo cinco días, alcanzaba el 92%. En Coquimbo, los embalses La Paloma, Cogotí y Puclaro recibieron en conjunto más de 100 millones de m³, fortaleciendo la disponibilidad de agua para consumo humano y actividades productivas durante los próximos tres a cinco años.
- El agua se transforma en alimentos, empleo, exportaciones y crecimiento económico. Contar con mayor disponibilidad hídrica permitirá recuperar superficie productiva, aumentar la producción y fortalecer la actividad económica de las regiones.
- Lamentamos que una parte importante de esta agua termine vertiéndose en el mar porque Chile no cuenta con suficiente infraestructura para captarla, conducirla y almacenarla. Esta emergencia confirma la urgencia de acelerar embalses, recarga de acuíferos, mejoramiento de canales, desalación y riego tecnificado.
Antonio Walker
Presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura
Fuente: OC2