Con el estreno de Toy Story 5, Pixar vuelve a poner en pantalla una historia que ha acompañado a varias generaciones, pero esta vez la película llega en un contexto muy distinto al de sus primeras entregas. Los juguetes tradicionales ya no compiten solo entre ellos por la atención de los niños y niñas; hoy conviven con tablets, celulares, inteligencia artificial, robótica y un ecosistema digital que forma parte de la vida cotidiana.
Y en este contexto, la discusión ya no se centra en si la tecnología debe estar presente en la educación. La verdadera pregunta es cómo utilizarla para potenciar el aprendizaje, la creatividad y el desarrollo de habilidades que serán fundamentales para el futuro.
“La tecnología no debería entenderse como un reemplazo de las metodologías tradicionales, sino como una herramienta que amplía las posibilidades de conocimiento”, explica Diego Valenzuela, Gerente de TI de Dimacofi.
De hecho, durante años la tecnología en las salas de clases estuvo asociada principalmente al acceso a computadores o dispositivos. Sin embargo, la transformación digital ha ampliado enormemente las posibilidades. Hoy es posible aprender programación a través de robots interactivos, desarrollar pensamiento crítico utilizando inteligencia artificial o fortalecer competencias digitales mediante experiencias prácticas y colaborativas.
Lejos de reemplazar el rol de los docentes, estas herramientas permiten enriquecer los procesos de enseñanza y acercar a los estudiantes a soluciones tecnológicas que ya están impactando el mundo laboral y profesional.
En ese escenario, la robótica educativa se ha convertido en una de las formas más efectivas de conectar el aprendizaje con la experiencia. Robots capaces de interactuar, responder preguntas y ejecutar tareas permiten transformar conceptos abstractos en experiencias concretas, despertando la curiosidad y la participación de los estudiantes.
La inteligencia artificial también está abriendo nuevas oportunidades. Utilizada correctamente, puede apoyar procesos de personalización del aprendizaje, facilitar la creación de contenidos y ayudar a desarrollar habilidades de análisis, resolución de problemas y pensamiento creativo.
En Dimacofi hemos visto de cerca cómo estas tecnologías están comenzando a integrarse en distintos espacios educativos. Soluciones como Reachy, el robot desarrollado por Pollen Robotics, permiten acercar conceptos de programación, automatización e inteligencia artificial de manera simple y atractiva.
“Así como en Toy Story los juguetes evolucionan para seguir siendo relevantes para nuevas generaciones, la educación también necesita adaptarse a los cambios tecnológicos. El objetivo no es incorporar tecnología por moda, sino utilizarla para generar experiencias de aprendizaje más significativas y cercanas a la realidad que vivirán los estudiantes”, enfatiza Diego Valenzuela.
Fuente: 360comunicaciones.