Tras la clausura de la bahía de Tongoy en la Región de Coquimbo, expertos de la Universidad de La Serena explican cómo es que la Marea Roja puede provocar que los mariscos acumulen una neurotoxina que no se elimina al cocinar, representando un riesgo para la salud humana.
La bahía de Tongoy fue cerrada de manera preventiva por la Seremi de Salud de la Región de Coquimbo, tras detectarse la presencia de marea roja y niveles elevados de veneno amnésico en mariscos bivalvos, una toxina peligrosa para la salud humana. La medida, que afecta tanto la extracción como la comercialización y el consumo de estos productos en la zona, fue decretada por la autoridad sanitaria, para evitar intoxicaciones y proteger a la población.
Con respecto a esto, el académico del Departamento de Biología de la Universidad de La Serena, Dr. Cristian Araya-Jaime, explicó que “las mareas rojas son afloramientos descontrolados de microalgas que tienen la capacidad de producir toxinas”.
“Lo que estamos viendo en la bahía de Tongoy es una microalga que produce la toxina amnésica y la probabilidad de movilización de estos afloramientos está sujeta a condicionantes oceanográficos, atmosféricos y de índole antrópico, que se unen para poder facilitar estos eventos”, detalló.
Según el PhD en Genética, “esto tiene que ver con la disponibilidad de materia orgánica; de la radiación ultravioleta; de que algunas corrientes puedan movilizar estas microalgas a otros sectore y de que estos tengan las condiciones idóneas para los afloramientos, por lo que no es algo que se pueda predecir”.
El experto también especificó que “el veneno amnésico de los mariscos (VAM) es una neurotoxina llamada ácido domoico, producido por ciertas microalgas del género Pseudo-nitzschia”.
El Dr. Araya también señaló que “las especies más afectadas y los más vigilados para consumo humano, son los mariscos bivalvos filtradores, ya que los choritos, almejas, ostiones, etc., son moluscos que filtran grandes volúmenes de agua para alimentarse, por lo que acumulan el ácido domoico en sus tejidos y pueden superar límites sanitarios, cosa que motivó el cierre de Tongoy”.
Afectación
Sobre los efectos de esta neurotoxina en humanos, el Dr. Araya indicó que “el ácido domoico actúa sobre el sistema nervioso , por eso se llama amnésico y los síntomas típicos son: Gastrointestinales, como náuseas, vómitos, diarrea y cólicos abdominales; Neurológicos, como dolor de cabeza, confusión, desorientación, mareos, y en casos severos convulsiones, estado de inconsciencia profunda o coma y pérdida de memoria de corto plazo la que puede ser persistente”.
“Puede ser fatal en cuadros graves, además el riesgo mayor en personas mayores o exposición alta”, recalcó.
Ahondando en esto, el investigador puntualizó que “mamíferos marinos y aves, que comen peces y mariscos contaminados, pueden mostrar desorientación, comportamiento anormal, convulsiones, debilidad, varamientos y puede haber muerte en eventos severos o por exposición repetida. Muchas veces los peces no presentan signos visibles a nivel poblacional; más bien pueden funcionar como vector, aunque existen reportes experimentales de efectos neurológicos bajo dosis altas”.
Resistente al calor
La Directora de Investigación y Desarrollo de USerena e Ingeniera en Biotecnología Molecular, Karina Stucken Marín también se refirió a este tema, advirtiendo que “el veneno amnésico no se elimina al cocinar los especímenes infectados, ya que sus moléculas son relativamente pequeñas y termolábiles”.
“Todas estas moléculas asociadas a las mareas rojas no son susceptibles de degradación por calor, por lo que los especímenes infectados se pueden congelar, hervir, meterlas a un autoclave y las toxinas seguirán allí. La única forma de eliminarlas es con cloro”, sostuvo.
La Doctora en Ciencias Naturales también insistió en que “esto es imposible de detectar a simple vista, el espécimen infectado se ve igual a uno sano, porque no cambia su forma, color, ni sabor”.
“Si ya se adquirió el producto, pero no se sabe si está infectado, lo mejor será deshacerse de este, empacando de tal manera que ningún animal lo consuma”, añadió.
Por su parte, la investigadora del Departamento de Ingeniería en Alimentos, Isis Quispe, aseguró que “Chile cuenta con un programa nacional de vigilancia y control de intoxicaciones por algas nocivas, por tanto, hay un estricto control sanitario en toda la zona donde se cultivan mariscos, incluyendo la Bahía de Tongoy, ya que de lo contrario, no podríamos exportar nuestros productos”.
La Doctora en Ing. en Alimentos y Bioprocesos también dijo que “nuestras zonas de extracción autorizadas son monitoreadas durante todo el año, lo que permitió detectar esta emergencia, para el que se cuenta con un plan de contingencia, que implica el cierre inmediato de la zona, además de la fiscalización de Sernapesca y la autoridad sanitaria en cuanto a la extracción, transporte y venta”.
“Por eso es tan importante que los consumidores sólo compren a través de locales establecidos, a los que se les exige que los mariscos provengan de zonas autorizadas. Ahora, la única acción segura es esperar a que la autoridad informe oficialmente el término de la alerta, lo que sólo ocurrirá cuando las condiciones del mar y los productos sean nuevamente seguros para el consumo”, afirmó.
Fuente: Universidad de La Serena