- Iniciativa impulsada por Buk, junto a referentes del ecosistema laboral y tecnológico.
- Más del 80% de las grandes empresas usa inteligencia artificial, pero solo el 3,6% logra escalarla con resultados medibles.
- El documento advierte que el principal desafío no es adoptar esta tecnología, sino llevarla a la operación diaria con foco en el negocio y supervisión humana.
Más del 80% de las grandes empresas en Chile utiliza inteligencia artificial y el país lidera, por tercer año consecutivo, el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial, elaborado por CENIA y la CEPAL. La paradoja es que solo 3,6% de las organizaciones locales ha logrado escalar estas iniciativas de manera transversal y con retornos medibles.
A partir de este diagnóstico, el Consejo de IA en el Trabajo, instancia impulsada por Buk que reúne a representantes del mundo empresarial y académico, desarrolló la primera versión de la Guía para la Adopción Efectiva y Responsable de la IA en el Trabajo. El documento recoge aprendizajes de quienes ya trabajan con esta tecnología y busca ayudar a las empresas a pasar de modelos piloto a un uso sostenido en sus operaciones.
“Cuando una empresa pasa del piloto a la operación, el desafío deja de ser solo tecnológico. Hay que tener claro para qué se usará la IA, qué cambiará en el trabajo de los equipos y qué decisiones no se automatizarán. En los procesos que afectan la trayectoria laboral de una persona, la decisión final debe seguir en manos humanas”, explicó Teresita Morán, cofundadora y CRO de Buk.
La guía plantea que la principal barrera para generar valor con IA no es tecnológica, sino organizacional. Por una parte, los líderes no siempre entregan una dirección clara, ni definen una estrategia. Por otra parte, muchos equipos ya usan estas herramientas por su cuenta, sin políticas ni apoyo y sin que la empresa conozca cómo las incorporan a su trabajo.
Para responder a estas brechas, el documento organiza sus recomendaciones en seis palancas que deben avanzar de forma coordinada. Estas consideran un liderazgo visible, comunicación específica, formación diferenciada, la visibilización del uso informal, la implementación de un caso de uso concreto, temprano y medible, y la definición de un marco ético.
En términos prácticos, la guía recomienda preparar primero a los líderes, explicar con claridad qué cambiará en el trabajo y adaptar la formación a cada rol. También propone comenzar por problemas acotados, definir antes de implementar cómo se medirá el éxito y establecer qué decisiones deben contar siempre con supervisión humana.
Otro de sus focos es el uso informal de la IA, que muchas veces ocurre fuera de las políticas y sistemas de las empresas. El documento plantea que hacerlo visible no debe convertirse en una forma de vigilancia, sino en una oportunidad para aprender de lo que ya sucede en los equipos y reducir los riesgos asociados a un uso sin orientación ni criterios claros sobre privacidad y manejo de datos. En el Consejo participan representantes de CENIA, la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad Adolfo Ibáñez, la CNEP, BCG, McKinsey & Company, EY, Monitor Deloitte, Consorcio, Copec, Entel, Antofagasta Minerals, ASECH, OTIC SOFOFA, ETM, Arab Abogados y la Asociación de Ética Empresarial y Organizacional de Chile, entre otras instituciones.
Fuente: Nexos