En una reunión realizada hoy en el Palacio de La Moneda, la Comisión Verdad y Niñez entregó al Presidente de la República, Gabriel Boric, el documento “Claves del proceso de instalación”, que da cuenta del primer año de funcionamiento de la Comisión y del camino recorrido para poner en marcha un proceso inédito de esclarecimiento de la verdad sobre las violaciones a los derechos humanos sufridas por niñas, niños y adolescentes bajo custodia del Estado, ocurridas tanto en dictadura como en democracia.
La Comisión Verdad y Niñez, creada por Decreto Supremo en diciembre de 2024 y constituida en marzo de 2025, se encuentra realizando un levantamiento que, por primera vez, se construye a partir del rol protagónico de las propias víctimas. Sus testimonios no solo permiten reconstruir hechos, sino también comprender cómo se configuraron experiencias de violencia, negligencia, desprotección y quiebre de vínculos significativos en contextos de cuidado estatal. Esta mirada sitúa a las víctimas como sujetas de conocimiento y de verdad, y no solo como destinatarias de políticas o medidas reparatorias.
Desde esta perspectiva, el trabajo de la Comisión Verdad y Niñez está destinada a contribuir a la construcción de una verdad histórica compartida, que permita al Estado de Chile reconocer el daño causado y contar con bases sólidas para avanzar en transformaciones efectivas, orientadas al interés superior de niñas, niños y adolescentes y a las garantías de no repetición.
El documento sistematiza, además, los principales aprendizajes del proceso de instalación, entre ellos: la creación de un dispositivo de escucha testimonial basado en criterios de cuidado, confidencialidad y no revictimización; la participación incidente de víctimas y sobrevivientes en la definición de orientaciones del trabajo; la necesidad de una articulación intersectorial que permita abordar las múltiples dimensiones del daño; y el desarrollo de criterios analíticos que permitan comprender estas vulneraciones como un fenómeno sistémico.
Asimismo, el texto releva los hallazgos del trabajo de archivo y documentación, evidenciando la dispersión, fragmentación y, en algunos casos, la ausencia de registros sobre la trayectoria institucional de niñas, niños y adolescentes bajo custodia estatal. Estas brechas documentales han dificultado históricamente la reconstrucción de la verdad y forman parte del contexto en el que estas vulneraciones se produjeron y permanecieron invisibilizadas.
En relación con el proceso de escucha, la Comisión subraya que dar testimonio es un acto profundamente complejo, que implica para muchas personas volver sobre experiencias de daño, en un contexto marcado por una larga historia de desconfianza hacia el Estado. Por ello, el esclarecimiento de la verdad requiere tiempos adecuados, condiciones de cuidado y un proceso institucional sostenido, que permita que las personas se acerquen cuando se sientan preparadas para hacerlo.
La Presidenta de la Comisión, Soledad Larraín, señaló que “el esclarecimiento de la verdad es un fin en sí mismo, porque restituye dignidad y reconoce el daño vivido por miles de niñas, niños y adolescentes. Al mismo tiempo, es una condición indispensable para avanzar en políticas públicas legítimas, orientadas a la reparación y a las garantías de no repetición”.
Durante 2026, la Comisión dará inicio al proceso de reconocimiento de las víctimas, continuará profundizando el proceso de escucha, el análisis de testimonios y el trabajo de archivo y documentación, con el objetivo de elaborar un Informe Final de Verdad Histórica, que será entregado al país como un aporte sustantivo para el aprendizaje institucional, la reparación y las garantías de no repetición.
La entrega de este documento constituye una señal clara de compromiso institucional. El esclarecimiento de la verdad sobre la niñez bajo custodia estatal es una tarea de Estado, que exige responsabilidad histórica, continuidad y decisiones de largo plazo, más allá de coyunturas políticas o administrativas.
Finalmente, la Comisión Verdad y Niñez reafirmó que su mandato busca contribuir a que Chile avance hacia un sistema de protección que garantice, de manera efectiva, el derecho de niñas, niños y adolescentes a vivir libres de violencia, en condiciones de cuidado y dignidad para queel Estado no vuelva a fallarles.
Fuente: Comisión Verdad y Niñez.