Señor director:
La Ley Integral de Personas Mayores es un avance relevante para el país, al reconocer derechos y promover una vejez más digna. Sin embargo, su implementación obliga a preguntarse qué condiciones permiten envejecer con dignidad.
La respuesta no está solo en el acceso a prestaciones o en la protección frente al abandono. También está en aspectos cotidianos, como la alimentación. Pocas veces se releva el papel que tiene una nutrición adecuada en la prevención de la desnutrición, la pérdida de masa muscular, la fragilidad y la dependencia funcional. Asimismo, influye en el desarrollo y control de enfermedades altamente prevalentes en la población, como la hipertensión o la diabetes y también puede contribuir a reducir factores de riesgo asociados al deterioro cognitivo y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Desde esta mirada la nutrición tiene un rol estratégico. Promover educación alimentaria, detección temprana de riesgos nutricionales y acceso a una alimentación adecuada es parte de la construcción de una sociedad que respeta y protege a los mayores.
Si aspiramos a un envejecimiento digno, activo y saludable, la alimentación debe ocupar un lugar central en la conversación pública. Un envejecimiento digno se construye todos los días y muchas veces comienza con algo tan básico -y determinante- como una alimentación adecuada.
Daniela Robles Tapia
Jefa de Carrera Nutrición y Dietética Universidad Santo Tomás Antofagasta,
Miembro del Observatorio de la Alimentación ODA360
Fuente: wearesimplicity.