La electromovilidad está transformando la manera de entender la conducción. Sin embargo, todavía existen dudas sobre autonomía, carga, desempeño y experiencia al volante. MINI aborda cinco de los principales mitos que persisten en torno a los vehículos eléctricos.
Santiago, 26 de agosto de 2026 — La llegada de los vehículos eléctricos está cambiando la industria automotriz y también la relación de las personas con sus autos. Desde la autonomía y los tiempos de carga hasta el desempeño y la experiencia de conducción, MINI aborda cinco mitos frecuentes sobre los vehículos eléctricos y explica qué hay realmente detrás de ellos.
“La transición hacia la electromovilidad no significa renunciar al gusto de conducir. Al contrario, la tecnología eléctrica abre nuevas posibilidades para experimentar la respuesta, la agilidad y la personalización de un vehículo. En MINI buscamos que esa evolución tecnológica mantenga algo que ha sido parte de nuestra identidad desde siempre: la diversión al volante.”, explicó Dennis Riquelme, Gerente comercial grupo BMW.
Mito 1: “Los autos eléctricos no son entretenidos de manejar”
Realidad: la electrificación también puede entregar una experiencia ágil y dinámica.
Una de las principales características de los motores eléctricos es su capacidad de entregar el torque de manera prácticamente inmediata. Esto permite una respuesta rápida al acelerador y una entrega de potencia directa, características que pueden contribuir a una sensación de conducción ágil.
Para MINI, la electrificación también representa una oportunidad para mantener uno de los elementos centrales de su identidad: el go-kart feeling. La incorporación de propulsión eléctrica no significa necesariamente dejar atrás la diversión al volante, sino llevarla a una nueva forma de conducción.
Mito 2: “Un auto eléctrico se queda sin batería muy rápido”
Realidad: la autonomía depende de múltiples factores y los vehículos actuales están diseñados para distintos tipos de uso.
La autonomía de un vehículo eléctrico no depende únicamente del tamaño de su batería. La velocidad, temperatura exterior, uso del aire acondicionado o calefacción, peso del vehículo, topografía y estilo de conducción pueden influir en el consumo de energía. Por eso, más que pensar únicamente en la cifra máxima de kilómetros, es importante entender cómo se utiliza el vehículo y cuáles son los hábitos de conducción.
Mito 3: “Cargar un auto eléctrico es complicado y toma demasiado tiempo”
Realidad: la carga puede integrarse a la rutina diaria. A diferencia de un vehículo a combustión, que requiere una parada específica para cargar combustible, un vehículo eléctrico puede cargarse mientras permanece estacionado, ya sea en casa, en el trabajo o en un punto de carga público.
Los tiempos dependen del tipo de cargador, la infraestructura disponible, el vehículo y el nivel de batería, por lo que no existe un único tiempo de carga aplicable a todos los casos.
Para muchos usuarios, la principal diferencia está en cambiar el hábito de “ir a cargar” por el de “cargar mientras el auto está estacionado”.
Mito 4: “Al frenar, un auto eléctrico pierde energía”
Realidad: la desaceleración puede ayudar a recuperar energía.
Una de las particularidades de muchos vehículos eléctricos es el frenado regenerativo. Cuando el vehículo desacelera, el motor eléctrico puede actuar como generador y convertir parte de la energía cinética en electricidad que vuelve a almacenarse en la batería.
Este sistema permite aprovechar una energía que, en un vehículo convencional, se disiparía principalmente en forma de calor a través del sistema de frenado. Así, acciones habituales como levantar el pie del acelerador o desacelerar pasan a formar parte de la gestión energética del vehículo.
Mito 5: “Conducir un auto eléctrico es prácticamente igual que conducir uno a combustión”
Realidad: la experiencia puede sentirse diferente desde los primeros metros.
Aunque las reglas básicas de conducción se mantienen, la respuesta del acelerador, el nivel de ruido, la recuperación de energía y la gestión de la batería generan una experiencia diferente.
La ausencia del sonido característico de un motor a combustión, la entrega inmediata de potencia y las posibilidades del frenado regenerativo hacen que el conductor desarrolle nuevos hábitos. La electrificación, por lo tanto, no solo cambia qué mueve al vehículo, sino también cómo se experimenta el viaje.
Fuente: Urban