· La Junta de Vigilancia del Río Maipo Primera Sección alertó que la cuenca del Maipo enfrenta un déficit de nieve del 100% y depende cada vez más de reservas acumuladas y aguas subterráneas para abastecer a más de 7,5 millones de personas en el Gran Santiago.
Los indicadores hidrológicos de la cuenca del río Maipo muestran un deterioro que trasciende la sequía estructural y abre una interrogante mayor sobre el futuro de la disponibilidad de agua en la zona central del país. La ausencia total de nieve en la alta cordillera, la reducción sostenida de caudales y la disminución de las reservas estratégicas de agua potable están configurando un escenario que especialistas internacionales califican como “bancarrota hídrica”, una condición en la que los sistemas naturales pierden capacidad de reponerse al ritmo que exige la demanda.
Los datos más recientes así lo revelan, con un registro de cero centímetros de nieve acumulada en la estación Laguna Negra durante mayo de 2026, equivalente a un déficit del 100% respecto de los registros históricos. En condiciones normales, a esta fecha debieran existir aproximadamente 127 centímetros de nieve acumulada en ese punto de monitoreo. La situación también se refleja en el comportamiento del río Maipo, ya que en la estación El Manzano, el caudal promedio durante mayo alcanzó apenas 33,1 m³/s, la mitad de su promedio histórico para ese período.
A ello se suma la disminución de las reservas almacenadas en el Embalse El Yeso, principal respaldo para el abastecimiento de agua potable de Santiago. Actualmente mantiene 145 mm de m3 (millones de metros cúbicos) cifra que representa una caída significativa respecto de los 183,2 mm de m3 registrados en igual fecha del año pasado.
Para Luis Baertl, presidente de la JVRM, el principal problema ya no radica únicamente en la falta de precipitaciones. “Lo que estamos observando es una disminución progresiva de la capacidad natural que tiene la zona cordillerana para recuperarse. Desaparecen los glaciares, la acumulación de nieve es mínima, el aporte a los ríos y embalses se reduce a las precipitaciones y a la surgencia de aguas subterráneas. Lo preocupante es que estas condiciones ya no son excepcionales, sino que son parte de la crítica situación que vivimos, una verdadera bancarrota hídrica”, señaló.
En este contexto, la JVRM y Aguas Andinas solicitaron recientemente a la Dirección General de Aguas la declaración de zona de escasez hídrica para la primera sección del río Maipo, una medida orientada a fortalecer la coordinación y la gestión del recurso frente a condiciones cada vez más restrictivas.
La solicitud cobra especial relevancia considerando que esta sección de la cuenca abastece de agua potable a más de 7,5 millones de habitantes de la Región Metropolitana. Por lo mismo, desde la organización manifiestan la necesidad de avanzar en distintas medidas como el uso eficiente de las aguas tratadas y desalinización, entre otras.
“Hemos aprendido a gestionar la escasez mediante monitoreo, tecnología, coordinación y acuerdos entre usuarios. Pero la gestión tiene límites físicos. Ningún sistema puede reemplazar indefinidamente el agua que deja de acumularse en la cordillera. Por eso es indispensable acelerar medidas de adaptación y protección de las fuentes hídricas”, agregó Baertl.
Para la JVRM, el desafío es adaptarse a la nueva realidad climática donde la bancarrota hídrica se transformó en realidad y la recuperación natural de la cuenca muestra señales sólo de creciente fragilidad.
Fuente: Sámara.