El lodo que deja un aluvión no es solo tierra. Puede arrastrar aguas servidas, restos orgánicos y residuos de distinto origen que afecten la salud de las personas. A partir de su experiencia en mantenimiento de instalaciones como colegios, oficinas, universidades y centros de salud, Grupo EULEN Chile comparte criterios de limpieza, mantenimiento y gestión de activos para proteger y recuperar el funcionamiento de este tipo de infraestructura.
Recomendaciones generales
“Cuando hablamos de actividades de educación, alimentación y salud, es clave que la limpieza y el mantenimiento considere la minimización de riesgos sanitarios y, por supuesto, de seguridad”, explica Rowland Hughes, director de Facility Management de Grupo EULEN Chile.
Los especialistas de EULEN Chile proponen recomendaciones que ayudan a una recuperación más efectiva, en donde la forma y el orden de las tareas tiene gran importancia.
- Una reapertura por zonas suele ser más segura que una reapertura total. Separar físicamente las áreas que han sido limpiadas e higienizadas de aquellas en donde aún hay restos de escombros, evita que las personas transiten por zonas sucias que pueden tener contaminantes. Esta separación permite retomar antes parte de la actividad. En la experiencia de EULEN los primeros espacios en recuperarse deberían ser los accesos, vías de evacuación, servicios higiénicos, espacios indispensables para la atención de clientes o docencia.
- El momento de retirar el lodo marca la diferencia. El barro húmedo se remueve con mayor facilidad. Una vez seco, se transforma en polvo en suspensión que se dispersa por pasillos y recintos cerrados. Además, la desinfección solo es efectiva sobre superficies previamente limpias, por lo que la secuencia de tareas es tan relevante como las tareas mismas.
- Agua, electricidad y climatización conviene revisarlas antes de reabrir. Los estanques y la red interna de agua potable pueden haberse contaminado. La normativa establece que los tableros y equipos eléctricos que estuvieron bajo agua sean revisados por instaladores certificados y con experiencia en este tipo de eventos. En climatización, conviene limpiar los sistemas que usan filtros o ductos que contienen polvo de lodo. De no hacerlo, pueden redistribuirlo por todo el edificio.
- No todo lo afectado es recuperable. Alfombras, cortinas y otros materiales porosos que estuvieron en contacto con el lodo difícilmente vuelven a un estado sanitario aceptable.
- Las áreas críticas tienen su propio estándar. Pabellones, unidades de pacientes críticos, esterilización y urgencia requieren limpieza terminal con protocolos hospitalarios. En estos recintos, la habilitación de cada área es una decisión que se coordina con el equipo de prevención y control de infecciones asociadas a la atención de salud. Mantener separados los flujos de pacientes y los de retiro de residuos contribuye a reducir riesgos.
- Los espacios de los niños y la alimentación merecen especial atención. Patios, areneros, juegos y salas cuna concentran el contacto directo de los niños con el suelo y las superficies, por lo que la reposición de tierra o arena expuesta al aluvión es una medida a considerar. Cocinas y casinos requieren estar limpios y verificados antes de reanudar la alimentación. En universidades, se suman los laboratorios a la revisión de reactivos e insumos.
Es importante que estas recomendaciones de Grupo EULEN Chile se refieren a la limpieza, el mantenimiento y la continuidad operacional de las instalaciones. La evaluación de eventuales daños estructurales corresponde a especialistas.
Fuente: Grupo Strategika