La compañía presentó en el congreso internacional instrumentación inteligente para medir nivel, caudal, presión y calidad hídrica, datos que luego son usados para conocer el comportamiento de los depósitos, detectar cambios y anticipar posibles riesgos.
Chile se ha fijado como meta que, a 2030, el cien por ciento de los 795 relaves operativos de la gran y mediana minería cuenten con un plan de monitoreo integral. Sin embargo, todavía existen más de 650 de estos depósitos que se mantienen actualmente inactivos o abandonados.
Este fue el telón de fondo que acompañó la participación de Endress+Hauser Chile en Tailings 2026, el congreso internacional sobre gestión de relaves más importante de Chile y Latinoamérica.
“Este escenario nos recuerda que la gestión de relaves no termina cuando una operación deja de producir. Es necesario mantener una mirada de largo plazo, donde el monitoreo permita conocer el comportamiento de los depósitos, detectar cambios y anticipar posibles riesgos. La tecnología puede aportar información confiable para facilitar ese seguimiento y tomar mejores decisiones”, dice Pablo Arenas, Industry Manager – Mining, Minerals & Metals de Endress+Hauser Chile.
Durante la 12a edición del congreso organizado por Gecamin en el Hotel Sheraton Santiago, la compañía participó como auspiciador Silver, con un stand donde presentó las tecnologías que permiten, precisamente, conocer el comportamiento de los relaves, detectar variaciones y tomar decisiones de manera proactiva.
Según el ejecutivo, Endress+Hauser cuenta con instrumentación inteligente que permite monitorear continuamente variables como nivel, caudal, presión y calidad del agua. “Al integrar estas mediciones con sistemas de registro y supervisión, podemos detectar desviaciones, generar alertas y disponer de información oportuna para tomar decisiones, en lugar de depender únicamente de mediciones puntuales”, afirma.
Arenas cuenta que entre las presentaciones de esta edición de Tailings se pudieron ver muchos casos de estudio y experiencias concretas de mineras nacionales e internacionales. “Y creo que el principal cambio que se puede ver actualmente es que estamos pasando de medir para saber qué está ocurriendo a medir para anticiparnos a lo que podría ocurrir. Hoy existe mayor interés en integrar distintas variables, analizar su comportamiento y utilizar esa información para prevenir incidentes, mejorar la seguridad y asegurar la continuidad operacional”, recalca.
El ejecutivo señala que “un buen ejemplo es el monitoreo de la interfase entre el agua y los sólidos sedimentados, puesto que conocer su posición y evolución permite anticipar el avance del relave hacia las torres de captación, proteger los sistemas de bombeo y optimizar la recuperación de agua. Al combinar esta información con mediciones de caudal, nivel y calidad del agua, la operación puede tomar decisiones con mayor anticipación y confianza”.
Fuente: Junko Agencia