- Por Marcelo Gutiérrez, Abogado, MBA Gestión de Negocios – Instituto Internacional de Estudios para la Democracia, Universidad del Alba.
Durante años hemos discutido cuánto debe crecer Chile, cómo recuperar la inversión y qué reformas necesita nuestra economía. Son debates indispensables, pero existe una pregunta más sencilla que permite entender por qué todo aquello importa: ¿estamos siendo capaces de generar suficientes empleos para las personas?
Los últimos datos entregan una señal que no debiéramos ignorar. La tasa de desempleo llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio, aumentando 0,8 puntos porcentuales en doce meses. En el mismo período, el número de personas ocupadas disminuyó un 0,2% y la informalidad alcanzó al 26,5% de los trabajadores.
Detrás de esos porcentajes hay una realidad mucho más concreta: hay personas buscando trabajo que no lo encuentran, familias enfrentando períodos prolongados sin ingresos estables y trabajadores que encuentran en la informalidad una alternativa ante la falta de mejores oportunidades.
Por eso, el problema laboral de Chile no puede reducirse solamente a la tasa de desempleo; también debemos preguntarnos por nuestra capacidad para crear empleo formal y de calidad.
El reciente Informe de Política Monetaria del Banco Central aporta elementos importantes para comprender este escenario. La economía se ha debilitado durante el año, la demanda interna perdió dinamismo y el mercado laboral se ha deteriorado, especialmente en el segmento formal. El mismo informe identifica factores persistentes y otros asociados al ciclo económico para explicar este fenómeno.
Esta realidad obliga a volver a conectar tres conceptos que muchas veces discutimos por separado: crecimiento, inversión y empleo.
Cuando una empresa amplía sus operaciones, un emprendimiento logra crecer, se construye infraestructura o se materializa un nuevo proyecto de inversión, se abren oportunidades para contratar, producir y generar ingresos. Por eso, recuperar la inversión no puede entenderse únicamente como una preocupación empresarial: también debe ser parte de una estrategia para recuperar el empleo.
Chile necesita generar mejores condiciones para invertir, emprender y contratar. Esto supone facilitar la materialización de buenos proyectos, mejorar nuestra productividad, entregar certezas y revisar permanentemente si las regulaciones favorecen o dificultan la creación de nuevos puestos de trabajo. Al mismo tiempo, debemos fortalecer la capacitación y reconversión laboral frente a transformaciones como la automatización y la inteligencia artificial, que ya están modificando el mundo del trabajo.
La formalidad también debe ocupar un lugar central. Un empleo formal significa acceso a seguridad social y mayor protección para los trabajadores. Facilitar que empresas, emprendimientos y trabajadores puedan avanzar hacia la formalidad no es solamente una cuestión económica o administrativa: también tiene una dimensión social.
Necesitamos, entonces, volver a hablar de crecimiento, pero explicando para qué queremos crecer.
Queremos una economía que invierta, innove y aumente su productividad. Pero, sobre todo, queremos que ese crecimiento se transforme en oportunidades para las personas.
La recuperación económica podrá medirse de muchas maneras. Una de las más importantes será comprobar que Chile volvió a crear empleo.
Fuente: We Comunicaciones