En una nueva conmemoración del Golpe de Estado de 1973, el historiador Mario Garcés, y la Premio Nacional de DD.HH, Alicia Lira, conversan con Diario Usach sobre el concepto que llama a no olvidar los dolorosos hechos ocurridos en el país. Además, se refieren a la importancia de iniciativas como las del Plan Nacional de Búsqueda.
¿Qué es la memoria histórica? Durante las últimas décadas, y especialmente tras el fin de la dictadura cívico militar (1973 – 1990), ese concepto ha estado en nuestras conversaciones del día a día, en los noticieros o en las múltiples manifestaciones que por años hemos visto en las calles de nuestro país.
Las razones para esto se fundamentan en cifras: según un informe publicado en 2023 por la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, durante los 16 años y seis meses que duró la dictadura de Pinochet “en total, fueron 3216 personas ejecutadas o hechas desaparecer por el régimen. De estas cifras globales tenemos que en promedio se asesinó o se hizo desaparecer a 195 personas al año, o 16 personas al mes, durante la dictadura”.
Es ante esta realidad que vuelve a reflotar el concepto de memoria histórica. De hecho, en el sitio del Ministerio de Justicia se indica que, para la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIHD), esta refiere a las “formas en que las personas y los pueblos construyen sentido y relacionan el pasado con el presente en el acto de recordar respeto de graves violaciones a los derechos humanos”.
¿Qué importancia tiene la memoria histórica para un país como Chile? En conversación con Diario Usach, Mario Garcés, académico del Departamento de Historia de la Universidad de Santiago, cita al psicoanalista argentino Hugo Vazzetti para indicar que ese concepto “es una herencia de la dictadura y está asociada estrechamente a la violación de los derechos humanos y a la demanda de justicia”.
Garcés indica que “la construcción de la memoria histórica permite nombrar aquellas experiencias y prácticas que indican que desde el Estado se violaron los derechos humanos, transgrediendo la ley y el estado de derecho”.
El historiador señala que eso refiere al “terrorismo de estado”. “Es decir, (cuando) se busca gobernar a través del miedo y el control de la ciudadanía, traicionando y negando la función primordial de garantizar el bien común”, complementa.
El académico Usach explica que “una sociedad sin memoria tiende a flotar en el aire y no solo está condenada a repetir su pasado sino que es incapaz de alimentar proyectos colectivos. Si solo cree que hay individuos que velan por su propio bienestar, entonces no hay sociedad. Ahí solo hay mercado y consumo”.
Consultada por este mismo tema, Alicia Lira, Premio Nacional de Derechos Humanos 2026, expresa que “la memoria no está estática, está en el colectivo, está en las calles”.
Con respecto a lo que pasó en Chile el 11 de septiembre de 1973, la activista y presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos, sostiene que “nadie puede decir que no bombardearon La Moneda, que estaba el Presidente de la República ahí (Salvador Allende), que de ese edificio sacaron gente muerta o que extrajeron desde sus casas los campesinos de Lonquén y de Paine para ejecutarlos y esconder sus cuerpos”.
EL ROL DE LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA RECIENTE
El académico de la Universidad de Santiago explica que hay “algunos historiadores que sostienen que sin ‘artefactos de memoria’, es decir sin la existencia de acciones concretas como documentales, seminarios, acciones de arte, entre otras manifestaciones, no se transmite ni se enriquece la memoria histórica
Garcés ve en eso “una gran verdad” y agrega que, en todo esto, “la escuela cumple un papel fundamental, en el sentido de poner en práctica una ‘pedagogía de la memoria’”.
A su vez, explica que “los profesores pueden hacer un camino con sus estudiantes de poner en los recuerdos y aprender de ellos haciendo un tránsito desde la memoria a la historia”, complementa.
Sobre la importancia de mantener el recuerdo de las víctimas de violencia política en Chile, Alicia Lira recalca que “no nos estamos lamentando ni llorando”.
A la hora de abordar por qué es trascendental hablar sobre memoria histórica, acota que “nosotros estamos entregando los elementos para enseñar que las democracias, con sus falencias incluidas, hay que protegerlas. Y eso se hace respetando los derechos humanos entre nosotros mismos”.
Fuente: Usach