- Por Víctor Frangie, Managing Director Advisory, KPMG Chile
La Ley de Reconstrucción ya fue aprobada en el Congreso. Su publicación va a marcar el verdadero “día cero”; el momento en que la ley entra en régimen y empieza a correr su implementación. Y ahí conviene que la industria minera tenga claro algo: esos primeros 90 días no son para esperar que la letra chica esté lista, son para llegar con las decisiones ya tomadas.
Hay dos frentes donde el sector puede empezar a prepararse desde ahora, antes incluso de que llegue el día.
El primero es la invariabilidad tributaria a 20 años para inversiones sobre US$50 millones. Esta norma devuelve una herramienta de estabilidad que estuvo derogada desde 2014 y que compite directamente con los esquemas de estabilidad jurídica que ya ofrecen otros países mineros de la Región. Pero acogerse a ella no va a ser automático. Las compañías que quieran aprovecharla deberían estar mapeando desde ya qué proyectos califican para el umbral de inversión y preparando los casos de negocio que probablemente exigirá el proceso de aprobación, en vez de dejar ese trabajo para cuando el reglamento respectivo esté publicado.
El segundo es la reducción de los plazos de invalidación de permisos sectoriales, de dos años a seis meses. Su implicancia va más allá de agilizar trámites y proveer certezas jurídicas: obliga a fortalecer la gobernanza de los proyectos y a resolver los riesgos regulatorios de manera más temprana. Las compañías que ajusten desde ahora sus procesos internos de aprobación, gestión de permisos y toma de decisiones estarán mejor preparadas para aprovechar los beneficios de la reforma. Quienes esperen a que la ley esté publicada probablemente llegarán tarde.
En paralelo, el SII y el Ministerio de Hacienda van a emitir un número relevante de reglamentos y resoluciones para poner en marcha la reforma. Ese trabajo toma tiempo y no depende de las empresas. Lo que sí depende de ellas es no quedar esperando ese proceso con los brazos cruzados.
Chile tiene, con esta reforma, una oportunidad real de competir por la próxima ola de inversión minera global. Pero esa oportunidad se construye con decisiones que las compañías deben empezar a tomar desde ahora, para llegar preparadas al día cero y sacarle el máximo provecho a esa primera ventana de 90 días.
Fuente: Vinculación