El Dr. Alfonso Guzmán aclara que no se trata de una epidemia, sino de una estrategia para fortalecer la capacidad de respuesta del sistema de salud y reforzar la prevención.
Por primera vez, el Ministerio de Salud decretó alerta sanitaria por hantavirus en Chile. La medida, que se extenderá desde la Región de Atacama hasta Magallanes y permanecerá vigente hasta el 31 de julio de 2027, responde al aumento inusual de la letalidad registrada este año y busca fortalecer la preparación del sistema de salud frente a una enfermedad que puede evolucionar rápidamente y poner en riesgo la vida de quienes la contraen.
El decreto, publicado en el Diario Oficial, también considera un escenario de “multiamenaza sanitaria”, al coexistir con otros riesgos como enfermedades transmitidas por mosquitos (entre ellas dengue, zika y chikungunya) e influenza aviar. En este contexto, el Dr. Alfonso Guzmán, infectólogo y académico de la Universidad Finis Terrae, explica qué significa esta alerta para la población, cuáles son los síntomas del hantavirus y qué medidas permiten reducir el riesgo de contagio.
Una alerta para fortalecer la respuesta sanitaria
Aunque el hantavirus es una enfermedad presente de forma habitual en Chile, el especialista explica que la decisión del Ministerio responde a un cambio relevante observado durante este año.
“La verdad es que el decreto de alerta sanitaria se toma, fundamentalmente, porque este año, de manera bastante inusual, la letalidad por hantavirus ha aumentado. En Chile todos los años se registran casos de hantavirus, pero el porcentaje de fallecidos normalmente ha bordeado el 20%; el último año fue de un 18%. Sin embargo, este año ese registro de mortalidad prácticamente se ha duplicado”.
El académico agrega que, hasta la fecha, se han confirmado 46 casos y 18 fallecidos, cifras que elevan la letalidad al 39% y que ya superan el total de contagios registrados durante todo 2025.
No obstante, el experto enfatiza que la alerta sanitaria no debe interpretarse como una señal de alarma descontrolada. “Esto no significa que estemos frente a una epidemia ni que necesariamente vayamos a tener un aumento muy significativo de los casos. Lo que hace es ayudarnos a preparar los recursos y a fortalecer el entrenamiento del personal de salud para el manejo de una de las enfermedades que evoluciona con mayor rapidez y en la que el éxito del tratamiento y la sobrevida dependen, en gran medida, de contar con personal capacitado y con los recursos adecuados en los distintos centros asistenciales”.
En ese sentido, insiste en transmitir un mensaje de tranquilidad. “Es muy importante transmitir tranquilidad a la población: no estamos frente a una epidemia fuera de control ni, mucho menos, ante una saturación del sistema de salud para dar respuesta a estos casos”.
Transmisión y prevención: Ventilar, limpiar con paños húmedos y evitar atraer roedores
El infectólogo recuerda que el hantavirus es una infección endémica en Chile cuyo principal reservorio es el ratón de cola larga, presente en zonas rurales y semirrurales. Este roedor elimina el virus principalmente a través de la orina, contaminando superficies donde puede permanecer hasta que el polvo es levantado e inhalado por las personas.
Por ello, explica que la alerta sanitaria también representa una oportunidad para reforzar las medidas preventivas, especialmente entre quienes realizan actividades recreativas o laborales en sectores rurales.
De cara a las vacaciones, fines de semana largos o actividades como camping y trekking, el académico recomienda extremar las precauciones al ingresar a cabañas, refugios u otros espacios cerrados.
“Lo primero es que, si uno va a ingresar a sitios cerrados, como cabañas, refugios u otros recintos, debe abrir puertas y ventanas durante al menos 30 minutos antes de entrar. Este virus es muy sensible a la luz solar, por lo que permitir el ingreso de luz muchas veces hace que el virus se inactive”.
Asimismo, advierte que el primer aseo debe realizarse evitando barrer el polvo, ya que esta acción puede dispersar partículas contaminadas. “Se deben utilizar mopas o paños húmedos, que permiten retirar el polvo sin suspenderlo en el aire”.
El especialista también recomienda almacenar correctamente los alimentos y la basura para no atraer al ratón de cola larga, además de instalar las carpas únicamente en lugares autorizados y mantener despejado el terreno alrededor.
Síntomas: cuándo consultar de inmediato
El Dr. Guzmán explica que el hantavirus suele comenzar como una enfermedad difícil de distinguir de otras infecciones respiratorias.
“Lo primero es entender que esta enfermedad comienza como una gripe fuerte. Se presenta con fiebre alta de inicio repentino, intensos dolores musculares, especialmente en las piernas y la región lumbar, además de un fuerte dolor de cabeza. En algunos casos, durante los primeros días también pueden aparecer náuseas y vómitos”.
Sin embargo, advierte que la evolución puede cambiar rápidamente.
“Si una persona presenta estos síntomas, comienza a notar que le cuesta respirar y, además, estuvo recientemente en una zona donde pudo haber estado expuesta al virus, debe acudir de inmediato a un servicio de urgencia, ya que la enfermedad puede progresar rápidamente en cuestión de horas”.
Añade que, si después de 48 horas persisten la fiebre alta, los dolores musculares intensos y el dolor de cabeza, y se suma algún grado de dificultad respiratoria, la consulta médica urgente es indispensable.
Preparación ante múltiples amenazas sanitarias
Además del hantavirus, el decreto incorpora otras enfermedades que representan desafíos emergentes para la salud pública, como los arbovirus y la influenza aviar.
Según explica el infectólogo, factores como el cambio climático, la movilidad de las personas y la expansión de vectores hacen necesario fortalecer la capacidad de respuesta del sistema sanitario. A ello se suma que en Chile circula la variante Andes del hantavirus, la única en la que se ha demostrado que, bajo determinadas condiciones, puede existir transmisión entre personas tras un contacto muy estrecho.
“Una alerta sanitaria no significa que estemos frente a una situación fuera de control. Lo que permite es anticiparse a escenarios que eventualmente podrían ocurrir y fortalecer la capacidad de respuesta del sistema de salud”, concluye el Dr. Alfonso Guzmán.
Fuente: U. Finis Terrae.