- La emergencia sigue en desarrollo y nuestra prioridad continúa siendo la seguridad de las personas y la ayuda a los damnificados. Mantenemos el monitoreo permanente en las zonas más afectadas —Atacama y Coquimbo— junto a nuestros gremios regionales y en coordinación con las autoridades.
- Hoy existe una alteración en la normal distribución de alimentos, no en la cantidad disponible: los cortes en carreteras, caminos rurales y puentes están retrasando la llegada de productos a mercados mayoristas, minoristas, supermercados y ferias libres, y restablecida la logística los precios deberán normalizarse.
- En paralelo, este frente deja un efecto positivo de largo plazo: recuperamos las reservas de nieve, que estaban un 92% por debajo de un año normal, y las reservas de agua en embalses que se encontraban en niveles mínimos, un volumen que puede durar tres o cuatro años. El caso de Coquimbo es elocuente. La región perdió un 40% de su superficie agrícola por la sequía de los últimos años. Hoy sus ocho embalses están recuperando capacidad y se están recargando los acuíferos, lo que permite que los pozos profundos vuelvan a tener un caudal normal.
- Esta emergencia confirma la importancia de los embalses, que actúan como reguladores y acumuladores de agua. Por eso insistimos en la necesidad de avanzar en una política nacional de embalses: hay más de 26 proyectos en carpeta que deben concretarse.
- No nos atrevemos a entregar una cifra para cuantificar los daños. Es prematuro y no tenemos los elementos de juicio para hacerlo. Hoy corresponde sortear la emergencia; ya habrá tiempo de cuantificar los daños, que se concentran principalmente en infraestructura vial e hídrica y en viviendas.
Antonio Walker
Presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura
Fuente: OC2.