- En una década ha desarrollado 75 proyectos que han beneficiado a más de 8.100 personas en Europa, Estados Unidos y América Latina.
- Frente a los desafíos de la inteligencia artificial y las redes sociales, la fundación apuesta por el talento de las nuevas generaciones para liderar la transformación social.
Santiago, Chile
10 de junio de 2026
Este año, la Fundación José Antonio Llorente, perteneciente a la consultora internacional de Corporate Affairs & Marketing, Llorente y Cuenca, cumplió 10 años de trayectoria. Durante este periodo, su principal propósito ha sido utilizar la herramienta de la comunicación como un motor de transformación que, de cara al futuro, busca seguir anticipando y promoviendo el bienestar digital de la juventud.
En esta década de actividad, la fundación ha consolidado su impacto global conectando a jóvenes de Europa, Estados Unidos y América Latina. El resultado se traduce en 75 proyectos desarrollados, 8.117 beneficiarios directos y una red de 281 asociados. Este avance ha sido posible gracias al compromiso de los más de 3.000 voluntarios de LLYC, que han aportado cerca de 15 mil 900 horas de voluntariado.
El joven como protagonista de la era digital
Frente a los ideales tradicionales, el objetivo ha sido situar el humanismo tecnológico en el centro de su propuesta de valor. Esta visión ha otorgado a los jóvenes un papel proactivo y, más allá de ser receptores, que lideren con criterio, ética y salud emocional su relación con la inteligencia artificial y las redes sociales.
“El legado de José Antonio Llorente nos guía a adelantarnos hacia el futuro. Sabíamos desde 2016 que nuestra mayor contribución sería visibilizar realidades sociales a través de la comunicación. Hoy, 10 años después, reforzamos esa herramienta para que los jóvenes de los países donde operamos lideren el entorno digital construyendo un mundo más humano”, apunta Irene Rodríguez, presidenta de la Fundación.
Cuatro ejes estratégicos para el futuro de las nuevas generaciones
De cara a los próximos años, la fundación canalizará su experiencia y la de los voluntarios de LLYC en torno a cuatro grandes desafíos globales:
- Pensamiento crítico: Iniciativas orientadas a dotar a los jóvenes de herramientas en comunicación estratégica para actuar frente a la desinformación y los retos éticos del entorno digital, promoviendo una sociedad más democrática e informada.
- Salud mental en entornos conectados: Espacios de reflexión junto a expertos para fomentar un uso consciente de la tecnología frente a la hiperconectividad y la sobreexposición, garantizando el bienestar emocional.
- Inclusión en la red: Acciones de sensibilización para transformar los entornos virtuales en espacios seguros, plurales y respetuosos que protejan la dignidad de cada persona.
- Alfabetización digital: Redes de aprendizaje compartido para dotar a la juventud de las competencias tecnológicas clave para el empleo del futuro, reduciendo la brecha de oportunidades.
Con esta hoja de ruta, la Fundación José Antonio Llorente encara su segunda década de vida con el objetivo de seguir transformando la tecnología en un puente inclusivo y una herramienta de entendimiento humano.
Fuente: Llorente y Cuenca