Hace cinco años, un celular de alta gama costaba cerca de $1,2 millones. Según cálculos de la
app de inversiones XTB, si ese monto se hubiera invertido en Apple o Samsung, hoy
tendríamos casi $5 millones, una cifra que puede servir como pie para un auto, un fondo de
emergencia, pagar estudios o reducir una deuda importante.
El CyberDay suele activar una sensación conocida: aparece la oferta, el descuento parece
conveniente y la compra se siente como una oportunidad difícil de dejar pasar.
Pero antes de pagar una compra grande, como un celular de alta gama, hay una cuenta que
pocas personas hacen: qué podría pasar con ese mismo dinero si, en vez de gastarlo de
inmediato, se invierte con una mirada de largo plazo.
Un análisis elaborado por la app de inversiones XTB tomó como referencia dos celulares
emblemáticos de 2021: el iPhone 13 Pro Max de 128 GB, que costaba $1.209.990, y el
Galaxy S21 Ultra 5G de 128 GB, cuyo precio era de $1.199.990. Luego comparó esos
montos con la alternativa de invertir el mismo monto en acciones de sus fabricantes.
¿El resultado? Quien hubiera destinado el monto del iPhone a acciones de Apple hace cinco
años hoy tendría cerca de $3.840.933. En el caso del Galaxy, la inversión equivalente en
Samsung habría alcanzado cerca de $4.977.000.
Es decir, una compra de $1,2 millones pudo multiplicarse por tres o por cuatro y convertirse
en varios millones. Si bien la cifra no es suficiente para comprar un auto al contado, sí podría
servir como un pie inicial, dependiendo del modelo y de las condiciones de financiamiento.
“Una compra grande puede ser útil y estar bien planificada, pero también conviene mirar el
costo total y no solo el descuento. En el caso de estos celulares, el mismo monto invertido
en las compañías que los fabrican habría superado ampliamente la inflación y duplicado el
valor actualizado del equipo”, explica Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB.
Para la experta, la recomendación no es dejar de comprar, sino hacerlo con más perspectiva:
distinguir entre una compra necesaria y una espontánea, mirar el gasto total y no solo el
descuento, y evaluar si una parte del presupuesto puede destinarse al ahorro o a la inversión.
“En fechas como CyberDay, el descuento suele captar toda la atención. Pero cuando se trata
de compras grandes, también vale la pena preguntarse qué otro uso se le podría dar a ese
dinero con el tiempo. Esa mirada ayuda a tomar decisiones más informadas y menos
impulsivas” , concluye Santos.
Fuente: wearesimplicity.