• Comunicación política, desconfianza y enfoque multidimensional: las claves de Lucía Dammert para entender la seguridad en Chile.
Si bien las cifras de delitos han disminuido en el país durante el último tiempo, la percepción de inseguridad no ha seguido la misma tendencia y, por el contrario, continúa en aumento. Diversas encuestas muestran que los chilenos sienten temor de salir a la calle ante la posibilidad de ser asaltados o víctimas de un “portonazo”.
Esta aparente paradoja fue abordada por la socióloga Lucía Dammert durante la inauguración del año académico de la Escuela de Trabajo Social de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. En la instancia, dictó la conferencia “La seguridad en la discusión ciudadana en Chile”, realizada en el Salón de Honor de la Casa Central.
La actividad fue encabezada por el rector Nelson Vásquez y contó con la participación de profesores y estudiantes de pregrado y postgrado, quienes pudieron conocer los planteamientos de la experta, autora de diversos libros sobre la materia.
La Doctora en Ciencia Política explicó que este contrasentido se origina en múltiples factores, siendo el principal la comunicación política. Es decir, tanto el discurso del gobierno como el de los candidatos a cargos de elección popular permea a la ciudadanía y afecta directamente la sensación de inseguridad. “Si el Presidente de la República dice que estamos en una crisis de seguridad, quien soy yo para contradecirlo”, afirmó.
En esa línea, la profesional destacó que “el 87% de la población dice que la delincuencia ha aumentado, cuando objetivamente la delincuencia ha disminuido. Eso tiene que ver con un fenómeno muy chileno, que nos pesa desde hace muchos años, y es que en general los niveles de confianza entre nosotros y en las instituciones es bajísimo”.
Otra particularidad, según Dammert, es que cuando se consulta a los chilenos quiénes son los responsables de la seguridad en el país, la mayoría menciona primero al gobierno, luego al Poder Judicial y recién en tercer lugar a las policías. “En otros países se menciona de inmediato a la policía”, señaló. Esta situación estaría vinculada a la falta de recursos y personal en Carabineros, un problema ampliamente conocido.
Cómo enfrentar el problema
La pregunta que surge es cómo abordar los desafíos en materia de seguridad. La académica advirtió que no existe una receta única, aunque sí hay medidas que han demostrado no ser efectivas: “Sacar a los militares para enfrentar los delitos, no sirve; aumentar la cantidad de personas detenidas por delitos no violentos, no sirve; aumentar los años de castigo, tampoco. ¿Genera sensación de seguridad?, sí. Por eso cuando en el Congreso dicen que sacaron una ley que aumenta las penas, los votantes sienten que se está haciendo algo”.
Asimismo, Dammert subrayó que la seguridad es un fenómeno multidimensional y que es clave diferenciar entre delincuencia común y crimen organizado. La primera suele involucrar a niños y jóvenes, y para enfrentarla es necesario considerar cinco factores relevantes: deserción escolar temprana, pertenencia a entornos familiares agresivos, problemas de salud mental no tratados, consumo de alcohol y drogas, y embarazo adolescente.
“Esos son problemas que llevan a algunos jóvenes y niños -sobre todo hombres- a unirse a grupos violentos. Entonces cuando pensamos en medidas para terminar la carrera criminal, esas son algunas de las que estamos hablando”, explicó.
En cuanto al crimen organizado, precisó que “no son esos niños y jóvenes que venden en la esquina”, y que su abordaje requiere una estrategia distinta, ya que opera como una estructura económica. Por ello, enfatizó la necesidad de fortalecer la inteligencia policial, profundizar las investigaciones y realizar un seguimiento del flujo de dinero que circula en estas redes.
Fuente: PUCV.