Señor director:
Los recientes episodios de violencia en establecimientos educacionales han encendido una alerta que no puede relativizarse. No es aceptable que docentes deban considerar su integridad física como parte del riesgo de ejercer su labor, ni que estudiantes se formen en entornos marcados por la agresión.
La violencia en comunidades escolares no es un fenómeno aislado. Refleja tensiones sociales más amplias, pero se manifiesta con especial gravedad en espacios que debieran ser de protección. Por lo mismo, limitar la respuesta a medidas punitivas resulta insuficiente si no se aborda el problema de manera integral.
En ese contexto, avanzar en el monitoreo sistemático del clima escolar y fortalecer instancias de reflexión dentro de las comunidades educativas puede contribuir a reconstruir la convivencia.
Recuperar la escuela como un entorno seguro es una condición básica para el aprendizaje y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.
Andrés Jaime Elías
Coordinador de Innovación y Emprendimiento
IP-CFT Santo Tomás Santiago Centro
Fuente: Simplicity.