En los últimos años, la actividad física en Chile y Latinoamérica ha experimentado una transformación silenciosa, pero profunda. No se trata solo de más personas haciendo deporte, sino de un cambio en la forma en que accedemos a él. La tecnología y la digitalización han redefinido la manera en que nos movemos, reservamos espacios y nos conectamos con la actividad física.
Los datos lo confirman. En Chile, las reservas de espacios deportivos pasaron de 3,2 millones en 2022 a más de 4,3 millones en 2025. A nivel regional, el salto fue aún mayor, creciendo desde 3,8 millones a más de 6,3 millones en el mismo período. Detrás de estas cifras hay algo más relevante que el volumen, una infraestructura digital que eliminó fricciones históricas. Hoy, agendar una cancha o encontrar con quién jugar toma segundos desde el celular.
Esa simplificación ha tenido un efecto directo en el acceso. En Chile, la base de usuarios prácticamente se duplicó, pasando de poco más de 314 mil en 2022 a más de 603 mil en 2025. A nivel Latam, la cifra se acerca a los 800 mil usuarios. No es solo crecimiento, es incorporación de nuevos segmentos que antes quedaban fuera por barreras logísticas o falta de información.
El impacto también se refleja en la economía del deporte. En Chile, el monto transaccionado pasó de 25,4 millones de dólares en 2022 a 52,9 millones en 2025; en la región, de 29,5 millones a 71,8 millones. Más que un dato financiero, esto da cuenta de un ecosistema que se ha ido ordenando y profesionalizando gracias a la digitalización.
Sin embargo, uno de los indicadores más interesantes está en los hábitos. El ticket promedio en Chile se ha mantenido relativamente estable, incluso con una leve baja desde 21,33 dólares en 2023 a 17,18 en 2025. Esto sugiere que el crecimiento no responde a precios más altos, sino a mayor frecuencia de uso y a una base más amplia de usuarios. En otras palabras, la tecnología está ampliando el acceso al deporte.
La evolución por disciplina también muestra un ecosistema dinámico. Mientras el pádel presenta una leve corrección tras su fuerte expansión inicial, deportes como el tenis y el golf mantienen o incrementan su participación. Más que favorecer una tendencia puntual, la digitalización está fortaleciendo una oferta diversa, que se ajusta constantemente a las preferencias de las personas.
En perspectiva, lo ocurrido en estos años marca un punto de inflexión. La actividad física dejó de depender exclusivamente de la motivación individual y comenzó a apoyarse en herramientas que facilitan, incentivan y sostienen el hábito en el tiempo. La tecnología dejó de ser un complemento y pasó a ser un habilitador clave del bienestar.
El desafío hacia adelante no es solo seguir creciendo, sino profundizar este impacto: integrar datos para personalizar la experiencia, fortalecer comunidades deportivas y continuar reduciendo barreras de acceso. Porque si algo muestran estas cifras, es que cuando la tecnología se pone al servicio del deporte, el resultado es claro: más personas activas y una relación más cotidiana con la actividad física.
Daniela Baytelman
CEO de easycancha–
Fuente: Vital Comunicaciones.