En relación con el funcionamiento del comercio durante el Viernes Santo, como gremio queremos reiterar una posición que ha sido consistente, responsable y respetuosa del marco institucional del país. Chile es un Estado laico, diverso y plural, donde conviven distintas creencias y convicciones personales. En ese contexto, el Viernes Santo es un feriado legal, pero no irrenunciable, y la legislación vigente permite que el comercio funcione, siempre que se respeten plenamente los derechos de los trabajadores y exista acuerdo voluntario para prestar servicios en dicha fecha.
Creemos firmemente que el respeto por las tradiciones religiosas y culturales es compatible con el respeto por la libertad de trabajo, la libertad de empresa y la libertad de conciencia. Ninguna de estas dimensiones se fortalece a través de imposiciones generales, sino mediante el diálogo y el cumplimiento de la ley.
Es importante recordar que el sector comercio es un pilar fundamental de la economía nacional, del empleo formal y del turismo, especialmente en fechas como Semana Santa, donde miles de pequeñas y medianas empresas, trabajadores y emprendedores dependen de la actividad económica para generar ingresos. En esa línea, durante el Viernes Santo de 2025 se registraron ventas por cerca de US$193 millones, equivalentes a un 3,0% de las compras del mes de abril, cifra que da cuenta de la relevancia de ese día, considerando además que los viernes suelen ser el segundo día más importante de la semana para el comercio.
Forzar cierres adicionales tiene efectos concretos sobre el empleo, las remuneraciones variables, la recaudación fiscal y el crecimiento del país. De hecho, la experiencia muestra que cuando se establecen feriados irrenunciables, las ventas minoristas pueden caer entre un 70% y 80%, dependiendo del día en que estos se produzcan, lo que impacta directamente a empresas, trabajadores y al dinamismo económico.
Del mismo modo, reafirmamos que cualquier decisión sobre el funcionamiento del comercio debe considerar la realidad de los trabajadores, asegurando condiciones justas, compensaciones adecuadas y la total voluntariedad de quienes opten por trabajar ese día.
Nuestro llamado es a abordar este debate con altura de miras, evitando que legítimas convicciones personales o religiosas se transformen en restricciones generales que afecten a millones de personas que viven del comercio y los servicios.
Creemos en un país que valora sus tradiciones, pero que también respeta la diversidad, la libertad y el desarrollo económico como condiciones esenciales para el bienestar social.
Fuente: CNC.