Con consumidores cada vez más interesados en el origen, la calidad y las
experiencias sensoriales, el té vive una nueva etapa de valorización. Clásicos como
el té negro, junto a propuestas de especialidad, se consolidan como una alternativa
versátil que acompaña distintos momentos de la jornada y se asocia cada vez más
a bienestar.
Santiago, marzo de 2026.- Marzo marca para muchos el retorno a los horarios, el trabajo
y las responsabilidades del año. Pero también es el momento en que surgen nuevos
hábitos para equilibrar el ritmo cotidiano. En ese escenario, el ritual del té se posiciona
como un pequeño espacio de pausa dentro de la jornada, asociado a momentos de calma,
desconexión y bienestar.
En este contexto, el té de especialidad ha comenzado a destacar dentro de la categoría. A
diferencia de los blends masivos, estas variedades priorizan el origen, la trazabilidad y la
elaboración artesanal, atributos que hoy son cada vez más valorados por los
consumidores. Esta evolución también se refleja en el desempeño de Dilmah, marca
especializada en té de origen único de Ceylon. En el caso del té negro -uno de los más
tradicionales- el mercado registra un crecimiento cercano al 4,7%, mientras que la
compañía ha experimentado un alza de 13,4% en esta variedad al cierre de 2025, muy por
sobre el promedio de la categoría, reflejando el renovado interés por esta bebida
milenaria.
En esa misma línea, Dilmah destaca por su enfoque en el té de especialidad y de origen.
Fundada por una familia de artesanos del té en Sri Lanka, la compañía ha construido su
propuesta en torno al concepto de origen único de Ceylon, con hojas cosechadas a mano
en sus valles y envasadas en origen para preservar su frescura, calidad y trazabilidad hasta
la taza.
Hoy esta infusión se integra a distintas instancias del día: desde una taza de English
Breakfast para comenzar la mañana hasta mezclas aromáticas o preparaciones frías
durante la tarde. A ello se suma el auge de la mixología inspirada en el té, una tendencia
que incorpora esta bebida a preparaciones creativas, tanto con alcohol como sin él.
“Cuando se incorpora en una bebida, el té puede aportar aromas, frescura o estructura,
dependiendo de la variedad que se utilice. Dependiendo de la variedad, puede entregar
notas más frescas, más secas o incluso cierta astringencia que equilibra muy bien otros
ingredientes”, explica Cristián Pastene, Dilmah Brand Representative & Tea Trainer.
Más allá de sus variedades y formatos, el té se ha consolidado como un símbolo de
bienestar cotidiano. Además de su riqueza aromática, el té artesanal aporta antioxidantes
naturales, lo que refuerza su vínculo con hábitos de vida más conscientes. Así, preparar
una taza se transforma en una pausa simple que invita a detenerse y reconectar en medio
del ritmo diario.
Fuente: Voxkom.