A partir del reciente estudio de zonas frías en los sectores más afectados por las olas de calor en el Gran Santiago, elaborado por Corporación Ciudades en el marco de la alianza Barrios por el Clima, Fundación Reforestemos —que forma parte de esta iniciativa— propone lineamientos técnicos orientados a fortalecer el arbolado urbano en aquellos territorios con mayor vulnerabilidad térmica, donde las temperaturas pueden superar hasta en 5 °C a las de otras zonas de la ciudad.
En un verano marcado por megaincendios y temperaturas extremas, no todos los barrios enfrentan el calor de la misma manera. En el Gran Santiago, por ejemplo, existen sectores donde la temperatura puede ser hasta cinco grados más alta, una brecha que responde a la pérdida de vegetación, el predominio del asfalto y el hormigón, y a formas de planificación urbana que profundizan desigualdades ambientales y sociales.
Este fenómeno, conocido como Islas de Calor Urbanas, afecta con mayor fuerza a barrios con menor cobertura vegetal y mayor vulnerabilidad social, con impactos directos en la salud y la calidad de vida de las personas. Frente a este escenario, Fundación Reforestemos presentó una guía práctica con ocho principios para fortalecer el arbolado urbano, basada en evidencia técnica y en su experiencia territorial.
El documento destaca la reforestación urbana como una de las soluciones más costo-efectivas y de impacto inmediato. La evidencia muestra que los árboles funcionan como un sistema de climatización natural: las superficies bajo sombra pueden ser entre 11 y 25 °C más frías, mientras que la evapotranspiración permite reducir la temperatura del aire entre 1 y 5 °C. Además, se menciona que no solo los grandes parques generan beneficios térmicos: plazas y espacios verdes de menor escala también pueden aportar efectos de enfriamiento significativos, reforzando la necesidad de priorizar intervenciones donde hoy no existe sombra.
A partir de proyectos desarrollados en más de 13 regiones y 128 comunas del país, la guía plantea que el arbolado urbano debe abordarse como infraestructura verde, integrando criterios técnicos desde la planificación del espacio público, priorizando especies nativas y de bajo consumo hídrico, y asegurando estándares de plantación y monitoreo que garanticen su sobrevivencia en el tiempo.
“El calor extremo no es solo un problema climático, es un problema urbano y social. Fortalecer el arbolado urbano permite reducir brechas, mejorar la habitabilidad de los barrios y prepararnos para un escenario climático que ya está aquí”, señaló Suzanne Wylie, directora ejecutiva de Fundación Reforestemos.
Por su parte, Martín Andrade, director ejecutivo de Corporación Ciudades, explica que “los mayores efectos de enfriamiento que generan ciertas áreas verdes, también conocidas como zonas frías, se explican por atributos como su mayor tamaño, arbolado maduro o un diseño paisajístico consolidado. Estos factores permiten reducir de manera efectiva la temperatura en esos sectores y, por lo mismo, es una estrategia que es necesario incorporar en la planificación de las ciudades”.
Con esta publicación, Fundación Reforestemos busca poner el foco en una solución disponible, probada y escalable, haciendo un llamado a incorporar el arbolado urbano como una herramienta clave de adaptación al cambio climático.
Fuente: Corpo.