- A diferencia de los jóvenes, donde el 98% de quienes tienen entre 15 y 19 años declaró haber sido parte de este tipo de instancias, la cifra desciende en un 36,6% en personas 70+.
- Inseguridad nocturna, falta de compañía y desigualdades territoriales emergen como las principales barreras que limitan el acceso a la cultura en la vejez.
Santiago, 13 de febrero de 2026.- El Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo presentó su nuevo reporte, “Radiografía a la participación cultural de las personas mayores: Hacia una agenda inclusiva”. El estudio, basado en la Encuesta Nacional de Participación Cultural 2024 y una exploración cualitativa, analiza cómo el envejecimiento demográfico demanda una oferta de actividades artísticas y patrimoniales que promueva el bienestar y la integración social.
El documento indica que la participación en instancias como teatro, cine o museos en Chile disminuye de manera sostenida a lo largo del ciclo vital. Mientras que en el grupo de 50 a 59 años esta alcanza un 67,2%, desciende a un 51% entre los 60 y 69 años, y llega a su nivel más bajo -36,6%- en las personas mayores de 70 años.
“Los datos revelan que la caída en la participación no responde a una falta de interés, sino más bien a barreras del entorno. El hecho de que el 70,4% de las personas mayores de 70 años presente una baja variedad de actividades da cuenta de que la oferta actual no está logrando sortear obstáculos como la falta de redes de apoyo, la inseguridad, la movilidad reducida y otras limitaciones funcionales, así como brechas territoriales que afectan especialmente a quienes viven en contextos con menor acceso a infraestructura y servicios. Estos factores condicionan su disposición y posibilidad real de participar”, comenta Valentina Jorquera, coordinadora e investigadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo.
En este contexto, el espacio digital emerge como un ámbito con potencial para ampliar las oportunidades de participación. Según los datos, el 82% de las personas entre 60 y 69 años declara haber participado en actividades culturales digitales, proporción que alcanza al 58% entre quienes tienen 70 años o más. Estas cifras muestran que existe una puerta de entrada relevante, aunque su aprovechamiento requiere abordar la brecha de inclusión digital no sólo en términos de acceso, sino también de uso, habilidades y apropiación efectiva de las tecnologías.
“La evidencia cualitativa muestra, además, una clara preferencia por formatos híbridos, donde la virtualidad actúa como complemento —y no como reemplazo— de la presencialidad, especialmente cuando se trata de actividades culturales que favorecen el vínculo social y el sentido de pertenencia”, añade la coordinadora e investigadora del Observatorio del Envejecimiento UC-Confuturo.
Esta disminución no solo es en frecuencia, sino también en diversidad: la mayoría de este grupo asiste apenas entre 1 y 3 veces al año a alguna actividad. Además, las desigualdades socioeconómicas profundizan la brecha: el 71,9% de los mayores con educación superior participa en cultura, frente a un 43,7% de quienes solo cuentan con educación secundaria.
El análisis cualitativo identificó que la voluntad de participar está condicionada por el entorno. La inseguridad y la falta de compañía son inhibidores clave, dado que la mayoría de las experiencias culturales en la vejez son colectivas: el 91,4% asiste al cine acompañado y el 89,5% va a conciertos de música en vivo. Y la falta de redes cercanas limita tanto la percepción de seguridad como la disposición a asistir.
Por su parte, Mauricio Fasce, gerente general de Confuturo, menciona que “es fundamental comprender que participar en actividades culturales durante la vejez tiene efectos protectores frente al deterioro cognitivo y contribuye a mitigar la soledad. Sin embargo, para que este beneficio sea efectivo, es necesario acercar las actividades culturales a los barrios y a la vida cotidiana de las personas, además de promover oportunidades que favorezcan su desarrollo laboral y social”.
Pese a ello, ciertas actividades resisten el retraimiento por su cercanía y componente relacional, como la artesanía, que es la actividad más visitada por las personas mayores (50,7%), destacando por su asequibilidad y ubicación en entornos cercanos. Por otro lado, un 58% de los mayores de 70 años interactúa culturalmente en línea, principalmente escuchando música o viendo películas. Además, actividades como el cine (91,4%) y la música en vivo (89,5%) se realizan mayoritariamente de forma acompañada, subrayando que la cultura se sostiene en la interacción social.
El reporte concluye que para asegurar el derecho a la cultura en la vejez, se requiere una oferta que considere la movilidad y la seguridad. Actualmente, mientras el 53,8% de los usuarios llega a una biblioteca en menos de 15 minutos, un 29,4% debe viajar hasta una hora para visitar un museo, lo que dificulta la autonomía física.
Además, destaca que la cultura en la vejez mitiga la soledad y tiene efectos protectores frente al deterioro cognitivo. Sin embargo, para que este bienestar sea efectivo, el estudio recomienda:
- Territorializar la oferta: acercar las actividades a los barrios para reducir los tiempos de traslado, siendo este un factor decisivo en la participación.
- Mejorar la difusión: crear plataformas de información accesibles y utilizar dispositivos locales (como CESFAM o juntas de vecinos) para llegar a quienes no usan redes digitales.
- Promover espacios intergeneracionales: fomentar instancias donde las personas mayores sean reconocidas como creadoras y transmisoras de cultura, y no solo como espectadoras.
- Seguridad y movilidad: Ajustar horarios y facilitar el transporte para asegurar que la oferta sea realmente asequible para todos.
Fuente: Parla