Michelle Cascardo, Gerente de Expansión en Latam de Deel
Durante años la innovación en Recursos Humanos fue vista como un lujo al cual podían acceder sólo las grandes corporaciones, mientras que la mayoría de las empresas debían conformarse con gestionar el talento de forma manual. Sin embargo, el estudio “Radiografía de digitalización e internalización de empresas en Chile”, confirma un cambio de paradigma importante, la gestión de personas en Chile está entrando en una etapa de madurez tecnológica sin precedentes. El 64% de las compañías proyecta aumentar su inversión en herramientas de Inteligencia Artificial (IA) durante 2026, mientras un 29% mantendrá sus presupuestos actuales y, lo más destacable, ninguna anticipa una reducción en esta área.
Este fenómeno es particularmente visible en las empresas medianas, donde la intención de inversión alcanza el 73%. Esto sugiere que, a medida que las organizaciones ganan en complejidad, la IA se vuelve un aliado indispensable para mantener la eficiencia operativa. En términos financieros, si bien las empresas pequeñas proyectan inversiones anuales inferiores a los CLP$10 millones, las medianas ya están destinando presupuestos superiores para asegurar su competitividad.
Hoy, el primer paso de esta transformación se observa en la automatización de tareas críticas y urgentes, como la gestión de nóminas y el control de asistencia. Para muchas Pymes, la IA es la solución directa a temas operativos que antes requerían una importante inversión en horas de trabajo manual.
Sin embargo, lo más interesante ocurre cuando las empresas ya cuentan con una base tecnológica sólida. Aquellas que ya utilizan plataformas de gestión de personas están comenzando a explorar aplicaciones más profundas, como el análisis del clima laboral y el nivel de compromiso de sus colaboradores. Esta transición de lo netamente operativo a lo estratégico es lo que marca un salto hacia la madurez digital.
En definitiva, el 2026 será un año de consolidación. La IA ya no se percibe como una tecnología lejana, sino como una herramienta práctica que permite a las empresas chilenas optimizar sus procesos y dedicar más tiempo a lo que realmente importa, el desarrollo estratégico.
Fuente: Parla.