La investigación científica muestra que la fibra y la proteína de la chía estimulan de
forma natural la hormona que regula el apetito y la saciedad, aportando una vía
alimentaria complementaria para el manejo del peso.
Santiago, enero de 2026.- El péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) es una hormona
clave en la regulación del apetito, el metabolismo de la glucosa y la sensación de saciedad.
En los últimos años, su acción ha cobrado notoriedad a partir del uso de medicamentos
adelgazantes inyectables como la tirazepatida, semaglutida y liraglutida, que producen
una pérdida de peso clínicamente significativa. Sin embargo, frente a las advertencias de
expertos sobre la limitada evidencia de sus efectos secundarios y de largo plazo, la
atención científica también se ha desplazado hacia alternativas más saludables y
naturales, entre ellas la chía, capaces de apoyar estos mismos mecanismos desde la
alimentación.
En ese contexto, la evidencia científica ha comenzado a profundizar en cómo la chía actúa
sobre las vías naturales del GLP-1. Estudios muestran que tanto su fibra como su proteína
contribuyen a estimular la secreción endógena de esta hormona, es decir, aquella que el
propio organismo libera tras la ingesta de alimentos, favoreciendo una sensación de
saciedad más prolongada de forma fisiológica.
La fibra de chía actúa en distintos tramos del sistema digestivo: por una parte, activa
receptores intestinales que favorecen la liberación de GLP-1. Por otra parte, al fermentar
lentamente en el colon, promueve la producción de ácidos grasos de cadena corta,
compuestos que refuerzan la señal de saciedad, apoyan la salud intestinal y contribuyen al
equilibrio metabólico. Este perfil de fermentación gradual se asocia además a una buena
tolerancia digestiva.
A este efecto se suma el aporte de la proteína de chía, reconocida por su perfil completo
de aminoácidos y alta digestibilidad. La literatura científica indica que las proteínas de alta
calidad estimulan de manera significativa la liberación de GLP-1 y resultan clave para
preservar la masa muscular, especialmente en contextos de reducción calórica, donde el
riesgo de pérdida de tejido magro es mayor.
“Abordar el control de peso de forma responsable implica mirar más allá de soluciones
aisladas y considerar el rol de la alimentación como base del proceso. La chía ofrece una
herramienta nutricional natural que acompaña los mecanismos propios del organismo,
promoviendo saciedad, bienestar digestivo y soporte muscular, elementos indispensables
para resultados sostenibles en el tiempo”, explica Carolina Chica, Gerente de Nutrición,
Investigación y Desarrollo de Benexia.
Gracias a su versatilidad, la chía puede incorporarse fácilmente en preparaciones
cotidianas como yogures, batidos, cereales o productos horneados, aportando alta
densidad nutricional en porciones reducidas. De este modo, se consolida como un
coadyuvante alimentario respaldado por la ciencia, que contribuye a fortalecer los
procesos metabólicos naturales y a ampliar el enfoque integral del bienestar y la salud.
Fuente: voxkom.