La implementación del Sistema de Acceso Priorizado (SAP) para 2026 marca un punto
relevante en la forma en que el país aborda las listas de espera. No se trata solo de gestión
o presupuesto, sino de una decisión que reconoce que el tiempo, en salud, tiene
consecuencias reales. Porque cada cirugía postergada por meses o años afecta no solo el
cuerpo, sino también la vida social, emocional y laboral de las personas.
La inversión de $35 mil millones, anunciada por Fonasa, permitirá mantener los criterios de
priorización y avanzar en la resolución de cirugías altamente demandadas, tales como las
endoprótesis de rodilla y cadera en personas menores de 65 años. Detrás de esas cifras
hay personas cuya movilidad, autonomía y calidad de vida se han visto limitadas por una
espera que parece interminable. Acortar esos tiempos no es un beneficio adicional: es una
urgencia sanitaria.
El SAP combina la derivación directa a prestadores en convenio con Copago Cero y la
Modalidad de Libre Elección, con deducibles según tramo. Esta estructura no solo amplía la
capacidad resolutiva del sistema, sino que reconoce algo esencial: permitir que las
personas decidan dónde atenderse también es parte del cuidado. Poder elegir le devuelve
confianza a quienes han vivido demasiado tiempo en la incertidumbre.
La colaboración público-privada es un puente efectivo para responder a una demanda que
el sistema público no puede enfrentar solo. En este escenario, los prestadores en convenio
asumimos una responsabilidad clara: ofrecer atención oportuna, de calidad y con sentido
humano.
La continuidad del SAP en 2026 confirma que este no es un parche transitorio, sino un
camino posible. Porque en salud, cada día cuenta, y cuando el sistema avanza, las
personas también.
Dr. Manuel González
Director Médico Corporativo
Interclínica
Fuente: Impronta.