El uso de inteligencia artificial en fraudes digitales está marcando un punto de inflexión en la seguridad tecnológica a nivel global. Según el World Economic Forum, en su informe Global Cybersecurity Outlook 2024, más del 70 % de las organizaciones a nivel mundial reportó un aumento en ataques potenciados por inteligencia artificial y automatización, especialmente en fraudes de ingeniería social y suplantación de identidad.
Este fenómeno se refleja también en los datos oficiales. El Internet Crime Report 2024 del FBI advierte que los fraudes por suplantación de identidad y engaños digitales crecieron sobre un 40 % anual, con un fuerte incremento de técnicas como business email compromise, voice phishing y uso de deepfakes para simular ejecutivos, proveedores o familiares.
La principal preocupación de los expertos no es solo el volumen de ataques, sino su sofisticación. La inteligencia artificial permite hoy crear correos, mensajes y sitios web falsos prácticamente indistinguibles de los reales, reduciendo drásticamente los tiempos de detección y aumentando la tasa de éxito de las estafas.
Frente a este escenario, el foco se ha desplazado desde la reacción hacia la prevención estructural, poniendo el énfasis en cómo se construye la tecnología. De acuerdo con el Cost of a Data Breach Report 2024 de IBM, la mayoría de las brechas de seguridad se origina en fallas de diseño, configuraciones débiles o desarrollos que no incorporaron seguridad desde etapas tempranas, más que en ataques altamente sofisticados.
En este contexto, distintas agencias de innovación han debido priorizar el desarrollo seguro de sus soluciones. Una de ellas es Landscape, que ha enfocado su trabajo en la construcción de plataformas digitales y transacciones protegidas, incorporando la seguridad como un componente estructural desde el diseño de cada sistema.
“La inteligencia artificial elevó el estándar del fraude. La única respuesta sostenible es elevar el estándar del desarrollo. Hoy, construir tecnología sin seguridad desde el diseño es asumir un riesgo operativo y reputacional innecesario”, señala Daniel Soto, CEO de Landscape.
El impacto económico del fenómeno refuerza esta urgencia. El informe The Economic Impact of Cybercrime de McAfee proyecta que las pérdidas globales por cibercrimen superarán los USD 10 billones anuales hacia 2027, impulsadas en gran parte por el uso de automatización e inteligencia artificial maliciosa.
Estudios técnicos de organizaciones como OWASP y firmas de análisis coinciden en que incorporar seguridad desde el diseño puede reducir hasta en un 60 % los incidentes críticos, además de disminuir significativamente los costos de corrección y los tiempos de respuesta.Desde Landscape subrayan que el desafío no es frenar la innovación, sino desarrollarla de forma segura, responsable y confiable, especialmente en plataformas que gestionan datos sensibles y transacciones. “La confianza digital se construye desde el código. En un entorno donde el fraude evoluciona tan rápido como la tecnología, el desarrollo seguro deja de ser una ventaja competitiva y se convierte en un requisito básico”, concluyen.
Fuente: Pilu Comunicaciones.