El cientista político, Mario Herrera, aseguró en el programa Línea 1, que la eventual incorporación de Kaiser al Ejecutivo implicaba asumir una agenda de “líneas rojas” vinculadas a temas valóricos que no dialogaban ni con sectores del Partido Republicano ni con Chile Vamos.
El anuncio del Partido Nacional Libertario (PNL), encabezado por el excandidato presidencial Johannes Kaiser, de no integrar el futuro gobierno de José Antonio Kast abrió un nuevo escenario político en la derecha chilena. La decisión, comunicada tras varios días de conversaciones, marca un punto de inflexión tanto para el diseño del próximo gabinete como para las proyecciones personales del líder libertario.
En un comunicado público, el PNL argumentó que el “diseño político escogido” por el Presidente electo los alejaba de la posibilidad de incidir en las áreas donde habían construido su oferta programática. No obstante, la colectividad aseguró que podrá ser “un mejor aporte desde una posición de responsabilidad e independencia”, reafirmando su compromiso con los “intereses superiores de la Patria” y con los valores consagrados en su declaración de principios. Asimismo, expresó su disposición a colaborar con el próximo gobierno, respetando la autonomía de Kast para definir su equipo y deseándole éxito a él y a su gabinete.
Para analizar el impacto de esta definición, el programa Línea 1 de Radio Usach y TV Usach entrevistó al director de la Escuela de Ciencia Política y Administración Pública de la Universidad de Talca, Mario Herrera, quien sostuvo que la salida del PNL del Ejecutivo puede ser vista como un alivio para el futuro mandatario. “Uno podría pensar que es bueno en el sentido de que no lo va a tener dentro del gobierno y no va a tener el conflicto interno, que es algo que siempre los presidentes tienen que cuidar, sobre todo en la primera parte”, señaló.
Herrera explicó que el diseño que estaría impulsando Kast apunta a un comité político integrado por figuras con experiencia partidaria, mientras que los ministerios sectoriales quedarían en manos de perfiles técnicos. “Aprende también un poco la lección del gobierno de Boric, en el sentido de que no puso necesariamente a los más cercanos dentro del comité político, sino que puso a personas con capacidad para poder hacer ese trabajo político”, afirmó.
Desde esa perspectiva, el académico cuestionó cuánto aportaba realmente el Partido Nacional Libertario al esquema de gobernabilidad. A su juicio, la eventual incorporación de Kaiser al Ejecutivo implicaba asumir una agenda de “líneas rojas” vinculadas a temas valóricos que no dialogaban ni con sectores del Partido Republicano ni con Chile Vamos, y que tampoco calzaban con la idea de un “gobierno de emergencia” centrado en seguridad, migración y economía, ejes clave del triunfo de Kast.
Sin embargo, la decisión también abre un nuevo espacio para Johannes Kaiser. “Ahora tiene un Kaiser libre afuera, un Kaiser libre para hablar”, indicó Herrera, subrayando que el líder libertario parece apostar a que el próximo gobierno funcione como una etapa de transición. En ese escenario, explicó, Kaiser podría proyectarse como una alternativa más radical de cara a una futura contienda presidencial, capitalizando eventuales insuficiencias del Ejecutivo en materias donde él propone “intensificar” las políticas.
“Eso es mucho más fácil hacerlo por afuera que por dentro, porque por dentro él paga también los costos políticos del gobierno”, agregó el académico, advirtiendo que la estrategia libertaria se sostiene en la expectativa de que, aunque haya señales de recuperación, estas no sean suficientes para satisfacer a un electorado más exigente y polarizado.
Fuente: Usach