- Pese a la alta tasa de mortalidad, expertos explican que el cáncer cérvico uterino es una patología que se puede eliminar, sólo falta la voluntad política para hacerlo.
- Reforzar la vacunación, los análisis y la prevención son las claves para terminar con este cáncer.
Santiago, 19 de noviembre de 2025.- Durante estos días se conmemora la Semana Mundial para la Eliminación del Cáncer de Cuello Uterino, una instancia que cada año invita a reforzar el diálogo y la acción para erradicar esta enfermedad.
De acuerdo con la Organización Panamericana de Salud, esta patología es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres en Chile, sólo superado por el cáncer de mama. Cada año se reportan en promedio 1.500 mujeres con esta enfermedad y 600 mujeres fallecen, lo que equivale a que 2 mujeres mueren cada día por esta afección en nuestro país.
Cabe destacar que el 99% de los casos de cáncer cervicouterino están provocados por la infección con el Virus del Papiloma Humano (VPH) de alto riesgo, en especial el VPH-16 y 18.
Casi todas las personas sexualmente activas contraerán el Virus del Papiloma Humano en algún momento de su vida, por lo general sin mostrar síntomas. En la mayoría de los casos, el sistema inmunitario elimina este virus del organismo. Sin embargo, la infección persistente por VPH de alto riesgo, sin tratamiento y dependiendo de la cepa y del sistema inmune del paciente, puede provocar la aparición de células anormales, que se acaban convirtiendo en un cáncer.
Avances y desafíos en Chile
“Chile ha tenido progresos importantes en la última década. Desde 2014, la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) está incorporada al Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI) para niñas de 4° y 5° básico, y desde 2019 también para los varones. Paralelamente, se está avanzando en la introducción del test específico para detectar el Virus de Papiloma Humano (VPH) como método primario de tamizaje, reemplazando progresivamente al Papanicolaou”, afirma el Dr. Mauricio Cuello, obstetra ginecólogo y académico de la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
“Este cambio, que ya se aplica en algunos servicios de salud, incluye la opción de toma autónoma, lo que facilita la participación de mujeres que tradicionalmente no acceden al control ginecológico”, agrega.
El especialista explica que estos avances se enmarcan en el Plan Nacional de Cáncer 2018 – 2028 y su Plan de Acción 2022 – 2027, que establecen metas explícitas para la eliminación del cáncer cervicouterino como problema de salud pública, alineadas con la estrategia de la Organización Mundial de la Salud (90–70–90), esto es, 90% de cobertura de la vacunación contra el VPH en niñas (a los 15 años); 70% de cobertura de detección y 90% de tratamiento de lesiones precancerosas y de los casos de cáncer invasivo.
En ese sentido, estima que el gran desafío de Chile es reducir las brechas de acceso, pues persisten diferencias por región, nivel socioeconómico y tipo de cobertura de salud. “En vacunación, las coberturas son menores en algunas zonas rurales y entre población migrante. En tamizaje, el Papanicolaou sigue siendo el método predominante en vez del test específico de VPH y la periodicidad del control del PAP es baja”, apunta.
De acuerdo a los resultados de la última Encuesta Casen (2022), el 66% de las mujeres entre 25 a 64 años en Chile afirma haberse hecho el examen papanicolaou en los últimos tres años. Sin embargo, hay regiones que están bajo ese promedio. Es el caso de Antofagasta con 59,9%, seguido de Coquimbo con 60%; y Tarapacá (61%).
El especialista agrega que para avanzar en estos desafíos se requiere consolidar el test de VPH como método primario, con opción de autónoma en atención primaria, fortalecer la educación y comunicación de riesgo, especialmente entre mujeres mayores de 30 años y desarrollar sistemas digitales de trazabilidad y seguimiento que integren la atención primaria y los servicios especializados.
Fuente: Llorente y Cuenca