Especialistas y nuevas marcas del rubro advierten sobre una problemática normalizada por años: molestias recurrentes asociadas al uso de toallas higiénicas y tampones tradicionales.
La falta de información sobre componentes y alternativas seguras mantiene a muchas mujeres expuestas a síntomas evitables.
Durante años, molestias como irritación, alergias o infecciones vaginales han sido asumidas como parte “normal” del ciclo menstrual. Sin embargo, hoy existe mayor evidencia y conciencia respecto a que estos síntomas pueden estar directamente relacionados con el uso de productos de higiene femenina convencionales.
En esa línea, una revisión sistemática publicada en 2023 estima que, desde la menarquia hasta la menopausia, una persona puede utilizar más de 11.000 productos menstruales a lo largo de su vida. Este dato cobra relevancia considerando que los tejidos vaginales y vulvares presentan una alta permeabilidad, lo que facilita la absorción de sustancias químicas sin pasar por procesos metabólicos de filtración como ocurre en otras zonas del cuerpo.
De acuerdo con actores de la industria del bienestar femenino, muchas mujeres han convivido durante años con incomodidades recurrentes sin identificar su origen. En varios casos, estas molestias estarían asociadas a la composición de los productos utilizados durante la menstruación, que pueden incluir fragancias, plásticos y ciertos químicos potencialmente irritantes. Estudios han detectado la presencia de compuestos como ftalatos, parabenos, compuestos orgánicos volátiles (COV), dioxinas y fragancias en productos menstruales de uso masivo.
A esto se suma evidencia que ha identificado más de 130 compuestos distintos en toallas higiénicas y protectores diarios, lo que da cuenta de la complejidad de su composición y de la exposición sostenida a múltiples sustancias en una zona especialmente sensible del cuerpo.
“Existe una tensión histórica en esta categoría: las mujeres han tenido que elegir entre productos accesibles y su bienestar. Muchas llegan buscando soluciones tras años de irritación o alergias recurrentes, que en realidad no deberían ser parte de la experiencia menstrual”, explica María Jesús Bascuñan, cofundadora de Meness Concept.
Un problema invisibilizado
Uno de los principales desafíos es la normalización de estos síntomas. Ardor, picazón o incomodidad suelen no ser consultados, lo que retrasa la identificación de sus causas. A esto se suma la falta de información clara sobre los materiales y componentes de los productos disponibles en el mercado.
Según explica María Jesús, los productos tradicionales pueden contener elementos que afectan la zona íntima, especialmente en pieles sensibles, lo que puede derivar en cuadros de irritación, alergias o incluso micosis. De hecho, existen reportes clínicos que documentan casos de dermatitis de contacto alérgica en la zona genital asociados al uso prolongado de ciertos productos, vinculados a componentes específicos presentes en su fabricación.
“En los últimos años, se ha observado un cambio en el comportamiento de las consumidoras, quienes buscan cada vez más alternativas que prioricen la salud y reduzcan riesgos”, comentan desde Meness Concept.
Entre las características más valoradas y que evitan estos efectos secundarios están los productos sin fragancias añadidas, materiales hipoalergénicos, la ausencia de plásticos y químicos agresivos, las opciones reutilizables o biodegradables.
Este cambio no solo responde a una preocupación por el bienestar personal, sino también a una mayor conciencia ambiental, considerando que algunos productos de higiene femenina pueden tardar hasta 500 años en degradarse.
Hacia una menstruación sin molestias
Expertos y marcas coinciden en que la menstruación no debería estar asociada a incomodidad constante. La educación, el acceso a información y la diversificación de la oferta son claves para mejorar la experiencia de millones de mujeres.
“El hecho de que tantas mujeres digan que ‘les cambió la vida’ al cambiar de productos refleja que había un problema de base que no estaba siendo abordado”, señala la cofundadora de Meness Concept.
En este contexto, el llamado es a informarse sobre los productos utilizados, revisar sus componentes y consultar ante síntomas persistentes, entendiendo que el malestar no debiera ser parte habitual del ciclo menstrual.
Fuente: Comunícate 360