- En el marco del Día Internacional de Lucha contra los Trastornos Alimentarios, desde Clínica Bupa Antofagasta advierten el aumento de diagnósticos tras la pandemia y el impacto de las redes sociales en la percepción corporal.
Antofagasta, noviembre de 2025.– Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), como la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón, son enfermedades psiquiátricas graves que alteran la conducta alimentaria, la imagen corporal y la relación emocional con la comida.
A nivel mundial, afectan entre un 0,5% y 1% de los jóvenes en el caso de la anorexia, y hasta un 4% en bulimia, mientras que el conjunto de los TCA alcanza una prevalencia del 14% entre adolescentes y adultos jóvenes, según datos del programa “Hablemos de Todo” del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV).
De acuerdo al programa, el 84% de los diagnósticos correspondió a mujeres y el grupo más afectado fue el de jóvenes entre 15 y 19 años, etapa en la que la presión social, la comparación corporal y la exposición digital se vuelven factores de riesgo decisivos.
La influencia de las redes y la pandemia
Para el Dr. Claudio Arriagada, psiquiatra de Clínica Bupa Antofagasta, el aumento en el uso de redes sociales ha sido determinante. “Las redes sociales, los filtros y los ideales corporales irreales han intensificado la insatisfacción con el cuerpo. A esto se sumó la pandemia, que generó aislamiento, pérdida de rutinas y falta de supervisión familiar, factores que dispararon los diagnósticos de TCA en Chile y el mundo”, explica.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), los TCA suelen aparecer durante la adolescencia y pueden coexistir con la depresión, ansiedad o el consumo problemático de sustancias. Además, la anorexia nerviosa tiene una de las tasas de mortalidad más altas entre los trastornos mentales, tanto por las complicaciones médicas como por el riesgo suicida, lo que refuerza la importancia de una intervención temprana.
Señales de alerta y abordaje integral
La detección temprana es clave para una recuperación exitosa. Sin embargo, el Dr. Arriagada advierte que los primeros signos pueden pasar inadvertidos o confundirse con hábitos saludables. “Los adolescentes tienden a negar más la severidad de sus síntomas y reportan menos el temor a engordar con los adultos, lo que dificulta la detección temprana. Esto hace que los adultos confundan la enfermedad con un cuidado saludable, hacer dieta, o una preocupación normal por el cuerpo”, comenta.
Entre las señales más comunes que pueden observar los padres o cuidadores están los cambios bruscos de peso, evitar comer en familia, el uso de ropa muy holgada, irritabilidad, ansiedad y alteraciones menstruales. También pueden aparecer síntomas físicos como cabello frágil, piel seca o sensación constante de frío.
En ese sentido, los TCA requieren un tratamiento especializado que involucra a psiquiatras, psicólogos, nutricionistas y médicos especialistas en adolescentes.
“Realizamos una evaluación integral médica y psicológica, identificando riesgos físicos, emocionales y conductuales. Según la severidad del cuadro, articulamos un equipo multidisciplinario. Asimismo, involucramos activamente a la familia en el proceso terapéutico, siguiendo enfoques basados en la evidencia como terapia familiar, psicoeducación nutricional y manejo médico continuo”, agrega el
especialista de Clínica Bupa Antofagasta.
Finalmente, el Dr. Arriagada enfatiza en que la familia juega un rol fundamental en el proceso de recuperación y que “ningún signo es demasiado pequeño para pedir orientación. Mientras más temprana sea la intervención, mejores son las posibilidades de una recuperación completa”.
Fuente: EK