En entrevista con el programa Línea 1 de Radio y TV Usach Gilberto Aranda afirmó que María Corina Machado ha sido marginada por Washington y que la entrega del Nobel refleja un intento por acercarse a una Casa Blanca que hoy prioriza otros interlocutores en Venezuela.
La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la líder opositora venezolana María Corina Machado en Washington volvió a tensionar el escenario político venezolano y reactivó el debate sobre el rol que está jugando la Casa Blanca frente a una eventual transición en el país caribeño. El encuentro, que inicialmente se desarrolló con bajo perfil, adquirió notoriedad luego de que Trump confirmara públicamente que Machado le entregó su Premio Nobel de la Paz como gesto simbólico de reconocimiento.
A través de su red Truth Social, el mandatario estadounidense afirmó que fue “un gran honor” recibir el galardón de manos de la opositora venezolana, a quien calificó como “una mujer maravillosa que ha pasado por muchísimo”. Sin embargo, el gesto fue rápidamente cuestionado por la Fundación Nobel, que recordó que los premios son intransferibles e irrevocables.
En entrevista con el programa Línea 1 de Radio Usach y TV Usach el académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, aseguró que entrega simbólica de la medalla no solo incomoda al Comité Noruego, sino que también expone la compleja posición que hoy ocupa Machado frente a Estados Unidos. “No creo que el Comité Noruego esté particularmente feliz con este gesto y me imagino que hay varios que se preguntan qué hicieron respecto a la concesión del Premio Nobel a María Corina Machado”, señaló.
Aranda subrayó que la cita entre Trump y la opositora no tuvo las características de un encuentro político de alto nivel. “Fue una visita relegada a un bajo perfil. No era una reunión en el Salón Oval, no era una visita con todos los medios cubriendo cada paso, ni por la alfombra roja, sino más bien un encuentro que comienza por una puerta lateral”, explicó.
En ese contexto, el analista interpreta la entrega del Nobel como una maniobra política cuidadosamente calculada. “María Corina Machado es una mujer hábil. Logró relevar una visita de bajo perfil a un espacio mucho más prominente con la medalla, que era lo que pareciera que esperaba Donald Trump”, afirmó. A su juicio, el gesto busca reposicionar a la líder opositora en un escenario donde ha perdido protagonismo frente a otros actores.
Según Aranda, la señal más clara proviene de la propia Casa Blanca, que ha mostrado disposición a trabajar con el denominado “chavismo alternativo”. “Donald Trump ha optado por trabajar con la versión de los hermanos Rodríguez, que son muy políticos, y no con la oposición. Delcy Rodríguez fue descrita incluso antes como una ‘terrific person’, una persona extraordinaria”, recordó.
Desde esa perspectiva, la oposición venezolana intenta recuperar espacio en un proceso de negociación que sigue siendo incierto. “Estamos frente a negociaciones muy indefinidas. Sabemos que una de las tres fases de la transición existe, pero nunca se aclara cuándo comienza. Eso genera más dudas que respuestas”, indicó el académico.
Aranda fue aún más categórico al describir la situación de Machado frente a Washington. “Ella ha sido ninguneada por la Casa Blanca. Esta cesión simbólica del Nobel es una forma de acercarse a una administración que le esquiva, porque ha decidido priorizar intereses geopolíticos y geoeconómicos trabajando con el régimen neobolivariano”, sostuvo.
Fuente: Usach