· La Pontificia Universidad Católica, Universidad de Los Andes y Universidad Adolfo Ibáñez incorporaron en asignaturas de pregrado el modelo de Fundación Conectado Aprendo, donde estudiantes universitarios acompañan a escolares en lenguaje y matemáticas.
· Académicos destacan que la iniciativa no solo ayuda a reducir brechas educativas, sino también a reconstruir la confianza, el sentido de pertenencia y el compromiso social dentro y fuera de las aulas.
Santiago, 2026.– En medio del debate nacional sobre convivencia escolar, violencia en establecimientos educacionales y rezagos de aprendizaje tras la pandemia, distintas universidades chilenas comenzaron a incorporar en sus programas de pregrado un modelo de tutorías online impulsado por la Fundación Conectado Aprendo, buscando aportar desde la educación superior a uno de los desafíos más urgentes del país.
Se trata de un sistema de tutorías personalizadas online dirigidas a escolares y realizadas mayoritariamente por estudiantes universitarios, quienes acompañan procesos de aprendizaje en lenguaje y matemáticas. Actualmente, este modelo ya forma parte de asignaturas específicas de pregrado en la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad Adolfo Ibáñez y la Universidad de Los Andes.
Las instituciones coinciden en que la iniciativa no solo contribuye a reforzar aprendizajes fundamentales en escolares, sino también a fortalecer habilidades socioemocionales, empatía y sentido de propósito en los propios universitarios.
“El aprendizaje significativo ocurre cuando existen vínculos, reconocimiento y sentido de pertenencia. Este modelo permite justamente eso: que estudiantes universitarios comprendan el impacto que pueden tener en la trayectoria educativa de otros niños y jóvenes”, señaló Mario Ponce, vicerrector académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Por su parte, Niels Rivas, decano de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez, afirmó que “en un país con importantes brechas educativas y altos niveles de segmentación, estas experiencias generan encuentros que difícilmente ocurren en otros espacios. Las tutorías permiten formar estudiantes más conscientes de la realidad social y comprometidos con el entorno”.
Desde la Facultad de Educación de la Universidad de Los Andes, la académica Pelusa Orellana destacó el impacto bidireccional de la iniciativa. “No solo observamos mejoras en los aprendizajes, la autoestima y la confianza de los escolares, sino también una experiencia profundamente formativa para los estudiantes universitarios. Estas tutorías representan una valiosa oportunidad de aprendizaje práctico, ya que les permiten aplicar herramientas de diagnóstico y evaluación, diseñar estrategias de apoyo para fortalecer las habilidades de lectura y escritura de niños y niñas, y desarrollar competencias socioemocionales, sentido de responsabilidad y compromiso con la realidad educativa del país”, sostuvo.
Impacto y resultados
Según datos levantados por Fundación Conectado Aprendo, más del 85% de los estudiantes universitarios que participaron como tutores aseguró que la experiencia les permitió desarrollar nuevos intereses y objetivos personales, mientras una proporción similar reconoció efectos positivos en su bienestar.
Además, las mediciones realizadas a escolares que reciben estas tutorías muestran avances no solo en aprendizaje, sino también en seguridad para estudiar y mentalidad de crecimiento, pasando de sentirse estancados a comprender que sus capacidades pueden desarrollarse con apoyo y acompañamiento adecuado.
La directora ejecutiva de Fundación Conectado Aprendo, Francisca Lewin, valoró que cada vez más universidades estén incorporando este modelo en sus programas académicos.
“Hoy existe conciencia de que la educación no puede abordarse únicamente desde los contenidos. Necesitamos reconstruir vínculos, generar confianza y volver a conectar a los estudiantes con el aprendizaje. Que las universidades se involucren activamente en este desafío es una señal muy potente para el país”, afirmó.
Lewin agregó que “este modelo permite abordar simultáneamente rezagos académicos, bienestar socioemocional y formación ciudadana. Es una iniciativa de alto impacto, escalable y que demuestra que cuando distintos actores colaboran, sí es posible mover la aguja en educación”.
Desde las universidades involucradas coinciden en que este tipo de iniciativas adquieren especial relevancia en un contexto marcado por tensiones sociales, problemas de convivencia y desafíos de salud mental tanto en establecimientos escolares como en la educación superior.
En ese escenario, plantean que fortalecer experiencias de encuentro, acompañamiento y colaboración entre estudiantes de distintos contextos sociales puede transformarse en una herramienta concreta para reconstruir cohesión social desde la educación.
Fuente: 360comunicaciones.