La exposición al humo puede afectar seriamente la salud respiratoria y cardiovascular, incluso a kilómetros del fuego. Reconocer los síntomas y actuar a tiempo es clave para reducir riesgos.
Enero de 2026. La temporada de incendios forestales en Chile se ha intensificado en los últimos años, con eventos cada vez más frecuentes, extensos y severos. Según antecedentes del Ministerio del Medio Ambiente y de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), estos episodios generan alzas significativas en los niveles de material particulado fino (PM2,5), uno de los contaminantes más dañinos para la salud humana.
De acuerdo con el Ministerio de Salud, la exposición a altos niveles de contaminación por humo se asocia a un aumento de consultas de urgencia por problemas respiratorios y cardiovasculares, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. Lo preocupante es que estos efectos no se limitan a las zonas donde avanzan las llamas: la nube contaminante puede desplazarse a grandes distancias y afectar a comunidades completas.
“El humo de los incendios, al estar compuesto de diferentes partículas que emanan por los materiales al quemarse, pueden afectar con mayor severidad y rapidez a los grupos más vulnerables entre ellos: los adultos mayores de 65 años, las mujeres embarazadas, los niños – en especial los menores de 2 años – y las personas con afecciones respiratorias y cardiovasculares preexistentes””, explica la doctora Dayana Martínez, Pediatra de San José Interclínica. “Este tipo de contaminación representa un riesgo sanitario relevante, incluso para personas previamente sanas”.
Aunque el fuego no esté en las cercanías, el material particulado puede permanecer en el ambiente por horas o incluso días. Esta exposición, muchas veces subestimada, puede generar efectos inmediatos y también consecuencias a mediano y largo plazo.
En ese contexto, los grupos más vulnerables suelen presentar síntomas con mayor rapidez y severidad. “El humo de los incendios contiene partículas finas y gases tóxicos que ingresan profundamente a los pulmones, provocando irritación, inflamación y, en algunos casos, obstrucción de las vías respiratorias”, explica la doctora Martínez, añadiendo que “los grupos más vulnerables suelen presentar síntomas con mayor rapidez y severidad”.
Entre las molestias más frecuentes se encuentran la tos persistente, ardor o irritación en ojos, nariz y garganta, sensación de falta de aire, dolor de cabeza y mareos. En exposiciones prolongadas, el especialista de San José Interclínica advierte que puede aumentar el riesgo de desarrollar o agravar enfermedades como asma, bronquitis crónica y patologías cardiovasculares.
Medidas de autocuidado
Frente a episodios de incendios forestales, la prevención cumple un rol fundamental. Seguir las recomendaciones de la autoridad y reducir la exposición puede marcar una gran diferencia.
“Si no existe evacuación obligatoria, es importante monitorear la calidad del aire a través de canales oficiales, evitar actividades físicas al aire libre y mantener puertas y ventanas cerradas para disminuir el ingreso de contaminantes al hogar”, señala el doctor Martín Pazmiño, médico Broncopulmonar de Los Carrera Interclínica.
En caso de percibir contaminación en el ambiente, el uso de mascarillas de alta filtración —como las utilizadas durante la pandemia— puede ayudar a reducir la inhalación de partículas finas, especialmente al salir de casa o en traslados breves.
Cuando consultar de urgencia
La aparición de dificultad para respirar, tos persistente, sensación de ahogo o el empeoramiento de síntomas respiratorios previos son señales de alerta que requieren evaluación médica inmediata.
“Ante un posible cuadro de intoxicación por inhalación de contaminantes asociados a incendios forestales, es fundamental acudir oportunamente a un servicio de urgencia con capacidad resolutiva”, señala el doctor Pazmiño. “En niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas, no se debe postergar la consulta, ya que el riesgo de presentar complicaciones es mayor”, añade. Finalmente, el especialista enfatiza que la prevención y la atención oportuna son clave frente a este tipo de emergencias: “Actuar con responsabilidad, reconocer los síntomas de alerta y seguir las indicaciones de la autoridad puede marcar una diferencia significativa en la protección de la salud, especialmente de quienes son más vulnerables”.
Fuente: Impronta.