Latinobarómetro 2018: Estudio revela el término de tercera ola de la democracia en América Latina después de 30 años

  • El informe lo atribuye a una larga lista de deficiencias que impiden su existencia, como el retroceso de la economía, aumento de corrupción y violencia, caída de la confianza hacia la política y las instituciones, así como las migraciones masivas.

 

            Como un “annus horribilis” para América Latina es descrito este año por el informe Latinobarómetro 2018 -que fue presentado hoy en Buenos Aires, Argentina-, respecto a la percepción de la democracia y la situación económica de sus habitantes. El análisis revela el término de la tercera ola de este régimen, que fue parte de todos los países de la región por cerca de 30 años.

            El Latinobarómetro 2018, realizado desde 1995 por la Corporación Latinobarómetro (Chile) en alianza estratégica con el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL), Argentina, incorpora a 18 países con muestras representativas de su población total, en un período que va desde el 15 de junio hasta 2 de agosto del presente año.

            “Este informe indica que no hay ‘países campeones’, debido a que existe una larga lista de deficiencias que lo impiden. Bajo ese contexto, muestra una percepción de retroceso económico a niveles similares a los de la crisis asiática, y que es la más alta en 23 años. También ha aumentado la corrupción y violencia, que han llevado a una mala evaluación de los gobiernos y a la caída del nivel de confianza hacia la política e instituciones”, explicó la directora de Latinobarómetro, Marta Lagos.

            Sumado a lo anterior, se da a conocer la disminución de la clase media y que la migración masiva llegó para quedarse, creciendo la indiferencia y el individualismo de la población.

            En cuanto a los resultados concretos, cabe destacar que en los 23 años que el Latinobarómetro ha medido la región, nunca había existido una percepción de retroceso tan grande, siendo los principales factores los problemas económicos (35%), la delincuencia (19%) y la situación política y corrupción (9%). Esto no se da en Chile (33%), país que junto a Bolivia (44%) y República Dominicana (33%) consideran que sí se está progresando.

            Respecto a la situación económica de los 18 países de la región, la percepción ha caído en forma sistemática desde 2013, cuando alcanzó un 25% en las naciones en general, para caer de manera constante y continua a 12%, menos de la mitad en 2018.

            La mala situación económica percibida se debe a que no se está cumpliendo con los estándares económicos y no se ha declarado una crisis, ya que para las personas se trata de situaciones de crisis. En seis países, independiente de lo que digan los indicadores económicos, más de la mitad de la población dice que hay una mala situación económica. El 83% de los venezolanos en primer lugar, Brasil y Argentina con el 62% en segundo término y luego El Salvador 59%, Nicaragua 58% y México 54%.

            En relación a Chile, es el único que encabeza la lista de los países que declaran “buena” situación económica con un 26%; le siguen Uruguay con 21%%, Bolivia con 18% y Ecuador con 17%.

            A pesar de que Chile es el campeón de los indicadores económicos (solo 16% de los chilenos sostiene que hay mala situación económica), este país se desempeña peor que el promedio de la región en los indicadores de equidad (distribución del ingreso o para quién se gobierna). Esto denota que no hay países mejores que otros, ya que la lista de las deficiencias de la democracia y de la economía lo impiden.

            En cuanto al análisis de la democracia, bajo el contexto de percepción de retroceso del progreso y los problemas económicos de los ciudadanos, Latinobarómetro indica que el apoyo a la democracia declina de manera sistemática cada año, llegando a un 48% en 2018 (en 2010 fue de 61%). Los países donde existe un mayor apoyo a este sistema son Venezuela (75%), Costa Rica (63%), Uruguay (61%), Argentina (59%). Chile se encuentra entre las cinco primeras naciones que apoyan la democracia con un 58%.

            En nuestro país, el apoyo a este tipo de régimen ha ido variando en la última década. Los años en que los ciudadanos se mostraron más a favor fueron entre 2010 y 2015, aumentando de 63 a 65% en este período. En 2016 bajó a 54% y en 2018 subió a 58%.

            El perfil que arroja este informe respecto a un demócrata es que estos son principalmente de clase media; hombres; con mayor educación, edad y nivel socioeconómico. Poseen bienes, usan redes sociales, aprueban a su gobierno y son dueños de un negocio o ejecutivos medios, no agricultores, votan y se ubican en la escala izquierda derecha.

            Respecto a la evaluación de la democracia, un 5% de los ciudadanos afirma que hay plena democracia. Un 23% señala que presenta pequeños problemas, mientras que un 45% cree que hay grandes problemas, y un 14% la califica explícitamente como no democracia. Un 13% no sabe o no responde.

            Los chilenos señalan que Chile es una nación con pequeños problemas en la democracia, y es el tercer país que está satisfecho con ella (42%). Este fenómeno se puede deber a que es el único con elecciones presidenciales y alternancia, lo que aumenta la satisfacción con la democracia de 36 a 42%. En la primera alternancia en Chile en 2010, el alza en el apoyo a la democracia fue de 59 a 63% entre 2009 y 2010.

            El informe también indica que se incrementó la percepción en que se “gobierna para unos cuantos grupos poderosos en su propio beneficio”, acrecentando este argumento entre 2006 y 2018 de 61 a 79%. En cuanto a este tema, Marta Lagos aseguró que “en general, hay una mala percepción del uso del poder político que tiene la población de América Latina. No hay ningún país de la región que opine minoritariamente que se gobierna para unos pocos”.

            Si se compara con la percepción de que se gobierna para todo el pueblo, Chile está en primer lugar con ocho puntos porcentuales, Costa Rica y Brasil con cinco, Paraguay con cuatro, República Dominicana y Colombia con tres y México con un punto porcentual.

            Lo anterior se puede deber a que estos países tuvieron elecciones recientemente. En Chile fueron en diciembre de 2017 y en Costa Rica, Paraguay, México y Colombia en 2018. Brasil estaba en plena campaña presidencial cuando se tomaron estos datos. “Las elecciones impactan positivamente este indicador, por lo que no es casualidad que sean justo los países que han tenido elecciones (con la excepción de Venezuela) los que acusan mejorías en la percepción de que se gobierna para todo el pueblo”, afirmó Marta Lagos.

            En cuanto a la distribución de la riqueza en estos países, este es un indicador altamente relacionado con el malestar de la población y las críticas al sistema político. Hace cinco años que independiente de las tasas de crecimiento económico, de los indicadores del coeficiente de Gini o de que se demuestre que ha disminuido la brecha entre ricos y pobres en un país, la tasa de percepción de justicia en la distribución de la riqueza en general cae de 25% en 2013 a 16% en 2018.

            Esta percepción de justicia es mayor en Centroamérica (18%) que en Sudamérica y México (15%). En países en que hay mayor crisis económica, como Brasil y Venezuela, se da un porcentaje más bajo (8% en 2018).

            Marta Lagos señaló que “en Chile, el porcentaje también es de 8%, a pesar de que se considera con buena situación económica. Con ello, se demuestra que no importa la riqueza ni el crecimiento económico, sino cómo se reparte en la población, cosa que en Chile no se considera como algo equitativo”.

            Otro tema de interés que muestra Latinobarómetro 2018 es la aprobación del gobierno. En general, en 2009, el promedio de aprobación alcanzó 60%, pero comenzó a bajar alcanzando 32% en 2018, el promedio más bajo obtenido desde 1995, en 23 años.

            Los principales motivos son la corrupción, expresidentes procesados, las crisis económicas, la violencia, homicidios, la debilidad de la igualdad ante la ley y el no cumplimiento de las expectativas de garantía de seguridad social, salud, educación y empleo.

            Los países que tienen aprobaciones de gobierno más altas son República Dominicana y Costa Rica (53%), y son los únicos países que alcanzan más de un 50% de aprobación. El país que tiene la aprobación de gobierno más baja es Brasil, con 6%. Le sigue México con 18%, El Salvador con 22% y Argentina, Nicaragua y Paraguay con 23%.

            Chile se encuentra en quinto lugar con un 45%. Cabe destacar que es uno de los dos países, junto a Costa Rica, en que aumenta la aprobación del gobierno entre 2017 y 2018 de un 33 a un 45%. Ambos países han tenido elecciones presidenciales entre las dos mediciones, donde los mandatarios recién electos gozan de un período de buena voluntad de parte de la población en general.

            “La baja aprobación de gobierno en América Latina es un buen indicador del declive de la democracia. Son 18 países que sufren del mismo mal, que tiene que ver con la desigualdad y distribución de la riqueza, a pesar de que haya crecimiento económico y movilidad social. Los gobiernos deben analizar este tema den forma profunda y comenzar a implementar cambios para lograr que los ciudadanos estén conformes y vuelvan a confiar en ellos y en las instituciones”, finalizó Marta Lagos.

 

Fuente: Agencia Extend.