La ciudad nos enferma por 5 motivos:

Las grandes ciudades, como Santiago, se caracterizan por tener un alto flujo de personas circulando en las calles y en los medios de transporte; provocando gran congestión y saturación, lo que aumenta los elevados niveles de stress de sus habitantes. Lo anterior, perjudica la salud y reduce la calidad de vida; además, la contaminación tanto ambiental como acústica, genera patologías y molestias a corto y largo plazo. Por ello, el coordinador médico de Help, Dr. Fernando Martínez, entrega recomendaciones para reducir estos impactos.

  1. Contaminación ambiental

Al estar en un ambiente donde hay personas fumando, el humo de los cigarros es absorbido de igual manera por quienes no están fumando, lo que se denomina “fumador pasivo”, ya que el daño que provoca es el mismo que recibe el fumador activo, porque ambos están inhalando el mismo humo. Por ejemplo si un niño vive con padres que fuman cerca de su hijo, claramente éste va a tener algún grado de daño pulmonar. 

La contaminación ambiental produce serios efectos y daños en nuestro organismo, como enfermedades pulmonares y cáncer. “En las grandes ciudades, los habitantes están permanentemente expuestos a inhalar partículas contaminantes y gases como dióxido de nitrógeno y de azufre, cuyos efectos y daños en el organismo se manifiestan a largo plazo, provocando enfermedades crónicas, respiratorias, cardiovasculares y efectos a nivel de tejidos pulmonares e incluso vasos sanguíneos”, explica el Coordinador Médico de Help, Dr. Fernando Martínez.

  1. Ruido

Se denomina contaminación acústica cuando el índice de ruido en el ambiente -el cual se mide en decibeles-, es de 60 o más decibeles. Durante el día, el índice no debería pasar sobre 65 decibeles; y en la noche, no debería haber más de 55. A modo de ejemplo, un microbús que pase al lado de uno, puede producir 100 decibeles; una aspiradora en funcionamiento, produce 90 decibeles. Al estar en un lugar donde pasan muchos vehículos, el ruido supera los 65 decibeles. El especialista de Help informa que “Las consecuencias de estar expuesto de forma permanente a la contaminación acústica, es el daño que se va generando en el oído y la capacidad auditiva comienza a disminuir”.

  1. Sedentarismo

La falta de actividad física y el uso excesivo de vehículos en vez de caminar, producen en el largo plazo graves efectos en la salud, ya que se va perdiendo el entrenamiento cardiovascular, por lo que aumenta la incidencia y el riesgo de padecer enfermedades como diabetes, sobrepeso y obesidad. No es sano estar todo el día sentado en un escritorio sin mover ningún músculo. Nuestro organismo está hecho para estar en constante movimiento, por ello el sedentarismo es perjudicial porque provoca graves consecuencias para la salud.

  1. Cambios de temperatura

El aparato respiratorio: nariz, garganta y bronquios, tiene una serie de mecanismos de defensa para retener a los agentes infecciosos. En ese sentido, explica el Dr. Martínez, los cambios bruscos de temperatura, afectan la mucosa respiratoria y su capacidad de defenderse. “Si estás en un ambiente cerrado y cálido, al salir vas a respirar aire muy helado, entonces aumenta la actividad de estos organismos, lo que favorece la aparición de infecciones”. Por ejemplo, en invierno cuando hace mucho frio, al interior de edificios, casas y centros comerciales, encienden la calefacción a full, y después uno sale y afuera hay alrededor de cero grados, entonces el cambio es muy brusco. Y en verano sucede al revés, hace mucho calor en el ambiente exterior, y en los lugares cerrados, mucho aire acondicionado.

  1. Escasez de tiempo libre

En conclusión, se podría decir que las grandes ciudades “nos enferman” producto de la contaminación acústica, la contaminación ambiental, y el tiempo que se gasta en ir de un lado a otro, producto de las distancias y la congestión vehicular. Ese tiempo se pierde de estar y compartir con la familia. Una persona que trabaja 8 horas, y se demora 2 horas en llegar al trabajo y otras dos en volver a la casa, obviamente esa persona llega rendida, cansada y con tiempo muy limitado para compartir con los hijos y pareja.

El tiempo libre es el momento en que nuestro cerebro descansa, entonces al no tener ese momento, se produce una sobre explotación mental, lo que puede traer como consecuencia enfermedades mentales como estrés, depresión, ansiedad u otras patologías. El tiempo para el ocio es fundamental y necesario para lograr un equilibrio y tener una mejor calidad de vida.

 

Fuente: Factor C.