Columna Presidenta del Senado: Confluencias para un Chile mejor

DESEOS PARA EL 2015

Confluencias para un Chile mejor

Por Isabel Allende, Presidenta del Senado.

 

Más allá del complejo escenario que se ha desarrollado este 2014 en algunos temas de la agenda nacional, tengo la convicción que el 2015 será el año del entendimiento, para poner a Chile y a los chilenos y chilenas en el centro del debate político y parlamentario.

En lo referido a este 2014, creo que conforme pase el tiempo, y con la visión en perspectiva que se obtendrá al estar lejos de la coyuntura política actual, la ciudadanía en forma mayoritaria, en momentos en que comience a percibir los efectos beneficiosos de las reformas impulsadas por el gobierno, mirará este año como ventajoso, tanto para su familia, como para Chile. En ese sentido, creo firmemente que el tiempo dará la razón a la Presidenta Michelle Bachelet.

 

Lo que espero del 2015 es que sea el año de la Educación Pública, la que nos entregó dos premios Nobel, Presidentes de la República, grandes profesionales reconocidos a nivel mundial, muchos artistas e intelectuales. Esa Educación Pública que mira el bien común, que es incluyente, que no discrimina, para convertirse en un punto de encuentro de todas y todos los hijos de nuestra patria. En lo personal, me abocaré decididamente para que así sea.

 

En materia de régimen político deseo que definitivamente eliminemos el sistema binominal, y que la Ley de Cuotas permita una participación más activa de las mujeres en política, generando un necesario sello en la conducción nacional.

 

La Reforma Laboral deberá poner énfasis en la protección a las y los trabajadores en su dimensión individual y colectiva, además de ser un motor de fomento al empleo, sobre todo para los jóvenes y las mujeres.

 

El 2015 nuestra economía tendrá un crecimiento moderado, cimentando al mediano y largo plazo, un futuro de desarrollo y progreso, el que producto de las reformas llegará a todos los hogares.

 

El próximo año debiese ser de confluencia de voluntades políticas, para que más allá de nuestras legítimas diferencias, de nuestras banderas y nuestros colores, sean los intereses de Chile y de su gente lo que prime.